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Tarragona 2018, ¿ahora sí?

Hará bien Ballesteros de no dejarse llevar por la música de violines y no cantar victoria hasta que todo esté firmado y bien firmado.

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El Gobierno central y el Ayuntamiento de Tarragona han recuperado la buena sintonía de cara a la celebración de los Juegos del Mediterráneo en 2018. El momento de felicidad se escenificó ayer con la visita a Tarragona del nuevo secretario de Estado para el Deporte, José Ramón Lete, que sustituye en el cargo a Miguel Cardenal, cuyo infausto recuerdo aún quita el sueño al alcalde Ballesteros. Lete acudió arropado por el presidente y el secretario del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco y Víctor Sánchez, respectivamente, así como por el delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, comisionado por Rajoy para proyectar la nueva imagen de diálogo y de apoyo a Catalunya. Más allá de las buenas palabras, de las que Tarragona tiene las calles llenas, de la reunión de ayer se extrae  que el Gobierno central firmará su compromiso económico con los juegos «antes del próximo mes de abril». El Ayuntamiento persiste en su reclamación de 13 millones de euros (3 para la piscina y 9,8 para el presupuesto operativo). La concreción de la cifra está por verificar por parte del Gobierno, al igual de quién asumirá el sobrecoste que significa aplazar un año la celebración del evento. En definitiva, los aires soplan halagüeños, pero a tenor de la experiencia reciente, haría bien Ballesteros de no dejarse llevar por la emoción de la música de violines y no cantar victoria hasta que en el prometido mes de abril todo esté firmado y bien firmado.

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