Tarragona, ciudad socialista

Mientras el 14-F el PSC incrementó su porcentaje hasta el 25% ganando 1.072 nuevos votantes, ERC –el partido del alcalde Ricomà- perdió en la ciudad 4.304 votos. Y no es flor de un día. Son las quintas elecciones consecutivas que ganan los socialistas en la ciudad

RUBÉN VIÑUALES

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RUBÉN VIÑUALES

RUBÉN VIÑUALES

Con 11.520 votos el PSC fue el partido ganador de las elecciones de domingo pasado en Tarragona ciudad. No solo ganó sino que incrementó su distancia en relación al segundo partido más votado, que fue ERC. Hay que empezar a poner el retrovisor muy ajustado para ver al segundo, mientras el PSC incrementó su porcentaje hasta el 25% ganando 1.072 nuevos votantes, ERC –el partido del alcalde Ricomà- perdió en la ciudad 4.304 votos. Y no es flor de un día. Son las quintas elecciones consecutivas que gana el PSC en la ciudad. Los tarraconenses han dado una respuesta contundente con su voto a todos aquellos que defienden que hay establecer un «cordón sanitario» contra el socialismo democrático. Es el mensaje de siempre del nacionalismo identitario: lo que no consideran como «nosotros» deben ser estigmatizados («colons», «enemics del poble», «botiflers», etc.) para luego ser excluidos de la gobernabilidad democrática. Nada nuevo, pues, bajo el sol. ¿Ejecutarán realmente los ideólogos de ERC, Junts y la CUP este súper-democrático «cordón sanitario» contra el primer partido de Catalunya y de Tarragona? Que cosas, sí. 

Hay que decir alto y claro que muchas de las decisiones que implementa el nacionalismo independentista en nombre de la democracia pura no son democráticas en absoluto. ¿En qué país democrático europeo los nacionalistas locales han firmado por escrito establecer un «cordón sanitario» contra la socialdemocracia? En ninguno. Literalmente, ninguno. En la Europa democrática el “cordón sanitario” se compromete contra el fascismo y la extrema derecha, no contra partidos democráticos. ¿Les parece muy razonable querer construir «un país de tots» dejando fuera a más de la mitad de ese país? Es que es de vergüenza ajena… 

 Los tarraconenses han dado una respuesta contundente con su voto a todos aquellos que defienden que hay establecer un «cordón sanitario» contra el socialismo democrático

Como diputado socialista me siento orgulloso de defender la dignidad de los que no piensan como yo. Nosotros nunca haremos un “cordón sanitario” contra partidos democráticos que difieran de nuestras posiciones. No creemos, en absoluto, que construir Catalunya signifique dividir Catalunya en dos mitades irreconciliables que se dan la espalda mutuamente (a quien crea lo contrario le recomiendo humildemente que lea un poco de la historia de Catalunya). Solo la reconciliación entre catalanes, unida a la reactivación económica del país, que defiende Salvador Illa nos permitirá salir del laberinto dónde estamos atrapados desde hace más de diez años. 

Vemos ya estos días como la propaganda independentista ha abandonado el «som més de dos milions» por «som més del 50%». ¿Por qué? Básicamente porque el número de votos independentistas en estas elecciones ha sido el más bajo desde que empezó todo: ni dos millones, ni 1,9, ni 1,8, ni 1,5 millones. Solo 1,4 millones de votos (sumando cinco partidos nacionalistas distintos), en una sociedad de más de 7,5 millones de habitantes con un censo electoral superior a los 5’6 millones de electores. Es decir, hoy día solo el 26% del electorado catalán vota a los partidos independentistas, uno de cada cuatro catalanes con derecho al voto. Quien quiera seguir engañándose afirmando que «cada día som més» o que «som una majoria aclaparadora del 80%» lo seguirá haciendo. La verdad es que hay mitos políticos todavía más insensatos. Pero una mentira repetida muchas veces no se convierte en verdad y, por tanto, en realidad. Sería interesante no olvidarlo para evitar nuevas frustraciones. 

Dicho esto, como diputado por Tarragona me dejaré la piel defendiendo los intereses de nuestra ciudad. Lo he dicho durante la campaña y lo reitero ahora como diputado electo. Tarragona no puede perder más tiempo. El mundo se mueve y muy rápidamente. El tren de las oportunidades no para mucho tiempo en la misma estación. Lo tenemos todo para ser una tierra de progreso y bienestar pero necesitamos un gobierno en la Generalitat que apueste por desarrollar nuestros potenciales y a unos diputados en el Parlament que defiendan nuestros intereses. A esto me voy a dedicar en cuerpo y alma estos próximos años. 

lucionado políticamente las etapas recientes de inestabilidad y dificultades para formar gobiernos. Así debemos continuar, descartando el dudoso modelo italiano de primeros ministros ‘independientes’.

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