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Opinion EDITORIAL

Tarragona en fiestas

Los municipios que reciben el maná de la industria son los que más pueden destinar a las celebraciones populares

 

Diari de Tarragona

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La Orquesta Internacional Maravella, una de las grandes formaciones musicales para pueblos que se lo pueden peermitir. MARAVELLA

La Orquesta Internacional Maravella, una de las grandes formaciones musicales para pueblos que se lo pueden peermitir. MARAVELLA

Se acabó la fiesta». Fue la maldición que cayó sobre la gran mayoría de poblaciones en los años duros de la crisis económica que obligó a cerrar el grifo de todas las administraciones y, de manera especial, de los ayuntamientos. Si bien es cierto que las vacas gordas ya no volverán, la relativa recuperación económica ha devuelto las alegrías a los municipios que de nuevo vuelcan su imaginación y sus presupuestos a lucir unas buenas fiestas mayores. Si hay un día del año especialmente significativo en materia de fiestas populares es el 15 de agosto. En esta fecha la mayoría de localidades de Catalunya celebran su fiesta mayor. Un total de 200 poblaciones, medio centenar en las comarcas de Tarragona, están hoy de fiesta mayor. El origen viene de tiempos muy remotos. La finalización de las labores del campo en la mayoría de pueblos invitaba a celebrar la cosecha y a gastarse los ingresos que la recolección había reportado. Posteriormente, la tradición cristiana retomó la significativa fecha para aportarle la visión creyente. En el recuerdo de la gente con memoria histórica sigue presente un refrán que era muy tenido en cuenta por los católicos. «Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Corpus Christi, Jueves Santo y el día de la Asunción». 
Mucho han cambiado los tiempos y ya no son ni días festivos el Corpus y el Jueves Santo. Permanece la Mare de Déu d’Agost, pero seguramente no por razones religiosas, sino porque la tradición festiva en el ecuador del mes de agosto involucra a la mayor parte de la Catalunya rural. Son días de fiesta y los ayuntamientos vuelven a tirar la casa por la ventana. Otro cambio significativo con el paso de los tiempos es que las fiestas más lucidas ya no son en los feudos agrícolas más potentes. Ahora, los municipios que más pueden apurar el dispendio en festejos son aquellos que tienen su principal maná en los impuestos de la industria petroquímica y  nuclear. Con una diferencia sustancial: en este caso actual la cosecha viene dada durante todo el año y sin mirar como amenaza el cielo.

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