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Tarragona sin tarraconenses

Somos conscientes de que estamos condenados a desaparecer, en vez de por culpa del virus de un simple resfriado, a consecuencia del microbio del diálogo
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Parece ser que somos una inexistente masa crítica que, caso de existir, hubiera servido para que ganaran los suyos (los de los comentaristas que no viven de la administración). El ojo clínico de estos comentaristas de la masa crítica ha visto en seguida que los tarraconenses votaron en clave homo antecesor, antepasado del Neanderthal. Gracias a este sabio análisis ahora somos conscientes que estamos condenados a desaparecer, en vez de por culpa del virus de un simple resfriado, a consecuencia del microbio del diálogo, la amabilidad y, sobre todo, del intercambio de fluidos al sonreír.

Así que voy a intentar ponerme en modo masa crítica que, según Wikipedia es un concepto que lo mismo se refiere a la cantidad necesaria de material para generar una fisión nuclear como al valor límite en la cantidad de personas necesaria para activar un fenómeno. Entiendo pues que la masa crítica es el número de personas a las que hay que convencer para que ganen otros diferentes de los que lo han hecho.

Sin que nadie interprete que me pongo afable, agradable, cordial, cortés, risueña, sociable, afectuosa, o complaciente, que serán los gérmenes que nos llevarán a la extinción, propongo una reflexión de masa crítica, a ver si podemos evitar la calamidad-fenómeno de ser los últimos pobladores de Tarragona. Lo primero que me viene a la cabeza es que los suyos (los de los comentaristas que no viven de la administración) harían muchísimo mejor lo de la limpieza, punto débil de cualquier administración que se precie. Efectivamente, hay que darles la razón en que los suyos tendrían un sobresaliente porque si aplican en las calles los mismo criterios de desinfección que dentro de sus coaliciones, estoy segurísima que podríamos comer sopas en las losas del suelo.

Sin embargo, esos mismos criterios nos llevarían a estar a palos entre nosotros, esforzada masa crítica de tarraconenses, y ya estaríamos un pelín más lejos de nuestra desaparición.

Habría que recuperar, igualmente, nuestra pequeña Marbella de hace 10 años. Nos situaría de nuevo en el mapa mundial y eso sería un pasito más hacia la evolución humana-democrática que nos falta. O rescatar el proyecto para la Playa Larga en la filosofía de la calidad de vida que debemos defender la masa crítica. La verdad, creo que se podía aparcar como dios manda y eso sí es calidad de vida! Y, sobre todo, ya nadie dudaría que somos masa crítica, esa tan necesaria para la fisión nuclear. Volver al proceso de freír al tarraconense acrítico en la energía liberada por los desmanes de los privilegiados.

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