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¿Te apuntas contra la pobreza?

Un año más me complace hacerme eco del trabajo de Manos Unidas
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Un año más me complace hacerme eco del trabajo de Manos Unidas. Esta organización de la Iglesia, que con tanto entusiasmo y eficacia se dedica a ayudar a personas necesitadas del Tercer Mundo, presenta su campaña con el lema: «Luchamos contra la pobreza. ¿Te apuntas?».

El mensaje viene acompañado del dibujo de un sencillo lápiz, un lápiz como los de siempre con una goma en la parte superior. Su significado es: con la punta del lápiz puedes apuntarte a la lucha contra la pobreza; con la goma puedes borrar la injusticia que representa que haya tantas familias que padecen necesidades en nuestro mundo.

Los proyectos concretos de ayuda de Manos Unidas se centran en lugares tan pobres como una diócesis de la República Democrática del Congo y una región de la India. Los fondos que se recogen van directamente a estas zonas, muchas veces a través de misioneros, y no se pierde nada por el camino.

A pesar de la crisis, hay entre nosotros muchas personas que pueden ayudar. No se trata de entregar fortunas; cualquier donación es muy importante porque se multiplica. Pensemos que en varios países africanos el sueldo habitual apenas excede de un dólar diario. Lo que reciben es para ellos como un “Plan Marshall”, que cambia el panorama vital de la población.

Como cristianos nos sentimos interpelados por la parábola de los talentos que Jesucristo nos enseñó. El que los ha recibido, sean pocos o muchos, debe hacerlos fructificar y no esconderlos inútilmente. Es por la caridad entre unos y otros que eran reconocidos los primeros cristianos. En la aldea global que es hoy el mundo, donde las distancias se han acortado tanto, no podemos sentirnos ajenos a los padecimientos de quienes están solo a unas horas de avión, algunos a los que podríamos visitar saliendo de nuestra casa después de desayunar y llegando a las suyas a la hora de comer o de cenar, aunque nos encontraríamos con la sorpresa de que no pueden ofrecernos nada porque no tienen nada.

Manos Unidas no sustituye a los compromisos de los gobiernos, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero su actuación es más rápida y llega con presteza a determinadas comunidades que no pueden esperar los efectos de la gran política porque, simplemente, su hambre es para hoy y no para mañana.

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