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Terremoto electoral

Ballesteros podrá seguir gobernando con el método de la geometría variable, mientras Pellicer en Reus deberá cuadrar un cubo de Rubik que está en manos de la CUP
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Las eleccions municipales y autonómicas celebradas ayer han significado un auténtico terremoto en el mapa político de Tarragona, de Catalunya y de España. En el caso de la capital tarraconense cabe destacar cinco elementos clave: Ballesteros logra sobrevivir al seísmo y, en buena lógica, deberá seguir en la alcaldía. En segundo lugar la irrupción con una fuerza inusitada de Ciutadans con un candidato desconocido. En tercer lugar la hecatombe de CiU que de siete concejales pasa a tres, un resultado que no preveían ni los más pesimistas. Ello significa el fracaso de la operación Albert Abelló y abre una gran incógnita de su papel en el Ayuntamiento. Un candidato ‘fichado’ para gobernar será difícil que asuma un papel de oposición. En cuarto lugar, el PP sigue a CiU en la lista de grandes derrotados. Alejandro Fernández sufre un grave revolcón en sus aspiraciones a la alcaldía de Tarragona. Sin duda, el PP ha sido el gran damnificado por la irrupción de Ciutadans. Y en quinto lugar también merece mención especial el retorno de ERC a la plaza de la Font y la entrada por primera vez de la CiU, la fuerza que más ha sabido capitalizar el voto de los jóvenes que han votado por primera vez. Con este panorama se hace difícil adivinar un pacto estable en el consistorio tarraconense. Lo más probable es que Ballesteros deba seguir navegando con geometría variable. El alcalde se ha demostrado hábil en esta técnica política. 
Mucho peor lo tendrá Carles Pellicer en Reus. La CUP, el partido que en primera instancia llevó a Fiscalía el caso Innova, ha cosechado un inesperado rédito de su gestión política, hasta el punto de que la llave de la gobernabilidad está en sus manos. Ciutadans también obtiene un notable éxito en Reus y se convierte en tercera fuerza por encima del PSC y del PP que igualmente se desmorona más allá de cualquier previsión. La composición de gobierno en Reus será un verdadero cubo de  Rubik en el que la lógica de que el alcalde sea el más votado adquirirá matices de difícil concreción.
A nivel de Catalunya el gran bombazo ha sido la victoria de Ada Colau en Barcelona. Xavier Trias, en un acto de sinceridad política que le honra, ha reconocido sin tapujos su derrota y se ha mostrado especialmente dolido por lo que significa esta derrota para las esperanzas del proceso soberanista. «Lo siento por ti, president» dijo anoche dirigiéndose a un cariacontecido Artur Mas. Ada Colau, tras el histórico resultado, será previsiblemente la nueva alcaldesa de Barcelona. Un auténtico terremoto.
En el conjunto del Estado la valoración global confirma que el bipartidismo ha sufrido una fuerte sacudida. En estos momentos PP y PSOE apenas suman el 51% de los votos, pero siguen siendo las principales fuerzas políticas. El gran vuelco, si se acaba produciendo como auguran algunos analistas apocalípticos, deberá esperar a las elecciones generales.

Las eleccions municipales y autonómicas celebradas ayer han significado un auténtico terremoto en el mapa político de Tarragona, de Catalunya y de España. En el caso de la capital tarraconense cabe destacar cinco elementos clave: Ballesteros logra sobrevivir al seísmo y, en buena lógica, deberá seguir en la alcaldía. En segundo lugar la irrupción con una fuerza inusitada de Ciutadans con un candidato desconocido. En tercer lugar la hecatombe de CiU que de siete concejales pasa a tres, un resultado que no preveían ni los más pesimistas. Ello significa el fracaso de la operación Albert Abelló y abre una gran incógnita de su papel en el Ayuntamiento. Un candidato ‘fichado’ para gobernar será difícil que asuma un papel de oposición. En cuarto lugar, el PP sigue a CiU en la lista de grandes derrotados. Alejandro Fernández sufre un grave revolcón en sus aspiraciones a la alcaldía de Tarragona. Sin duda, el PP ha sido el gran damnificado por la irrupción de Ciutadans. Y en quinto lugar también merece mención especial el retorno de ERC a la plaza de la Font y la entrada por primera vez de la CiU, la fuerza que más ha sabido capitalizar el voto de los jóvenes que han votado por primera vez. Con este panorama se hace difícil adivinar un pacto estable en el consistorio tarraconense. Lo más probable es que Ballesteros deba seguir navegando con geometría variable. El alcalde se ha demostrado hábil en esta técnica política. 

Mucho peor lo tendrá Carles Pellicer en Reus. La CUP, el partido que en primera instancia llevó a Fiscalía el caso Innova, ha cosechado un inesperado rédito de su gestión política, hasta el punto de que la llave de la gobernabilidad está en sus manos. Ciutadans también obtiene un notable éxito en Reus y se convierte en tercera fuerza por encima del PSC y del PP que igualmente se desmorona más allá de cualquier previsión. La composición de gobierno en Reus será un verdadero cubo de  Rubik en el que la lógica de que el alcalde sea el más votado adquirirá matices de difícil concreción.

A nivel de Catalunya el gran bombazo ha sido la victoria de Ada Colau en Barcelona. Xavier Trias, en un acto de sinceridad política que le honra, ha reconocido sin tapujos su derrota y se ha mostrado especialmente dolido por lo que significa esta derrota para las esperanzas del proceso soberanista. «Lo siento por ti, president» dijo anoche dirigiéndose a un cariacontecido Artur Mas. Ada Colau, tras el histórico resultado, será previsiblemente la nueva alcaldesa de Barcelona. Un auténtico terremoto.

En el conjunto del Estado la valoración global confirma que el bipartidismo ha sufrido una fuerte sacudida. En estos momentos PP y PSOE apenas suman el 51% de los votos, pero siguen siendo las principales fuerzas políticas. El gran vuelco, si se acaba produciendo como auguran algunos analistas apocalípticos, deberá esperar a las elecciones generales.

 

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