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'Tiempos intoxicados en sociedades agendadas'

Nos están escribiendo la agenda. Pensemos por nuestra cuenta, reflexionemos
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Con este título el sociolingüista colombiano Miguel Alberto González González nos ofrece un análisis de: “La crisis de dignidad por comprender los tiempos se debe a una bella indiferencia de no querer estar en el tiempo de los hechos-acontecimientos-sucesos; quizás un miedo en esa urgencia de emigrar territorios y épocas”.

La globalización conlleva que ya no es Europa el centro de poder del análisis y la globalización, hoy tenemos analistas de lo que ocurre en el “mundo” en diferentes lugares y es deber de cada uno saber que se cuece, pues ya se sabe del efecto mariposa, aletea sus alas en China y hay un huracán en Barcelona o en Nueva York.

Vivimos tiempos intoxicados, como señala el sociolingüista colombiano, porque le sirve a los poderes políticos, económicos, religiosos o de cualquier otro orden para imponer sus lógicas y lo hacen, como sabemos, porque los poderes son liderados por pocas personas, que no hemos elegido y que ni siquiera decidimos que nos representen, como es el caso de los banqueros, presidentes de multinacionales o líderes religiosos, por citar algunos casos y si son elegidos como es nuestro caso en Cataluña, se atribuyen deseos, actos y realizaciones en nombre de unos votos y un pueblo que no los eligió para ello, o en otro caso, cuando llegan al poder, como también han ocurrido, hacen todo lo contrario de lo que prometieron en su campaña, con la excusa de que no sabían cómo estaban las cosas, cuando lo correcto hubiera sido volver a hacer elecciones y decir: tal como están las cosas haremos, esto, esto y esto otro y que el pueblo decida, y eso lo no es solo patrimonio de acá, sino de todos, que se lo pregunten a los griegos, que los implican en un referéndum ellos votan, dicen No, y el mismo que convocó hace Sí. No se salva ninguno.

Vivimos tiempos intoxicados, estamos intoxicados y ello conlleva como señala la palabra intoxicar. Que implica que nos están envenenando, nos están imbuyendo en el ánimo algo moralmente nocivo, porque hay un exceso de información manipulada con el fin de crear un estado de opinión propicio a los fines del envenenador.

Y por ello no queda otra que combatir la intoxicación y sus efectos. ¿Y cómo se hace eso?

El autor citado nos señala que no queda otro remedio, hay necesidad, como en el mito del Ave Fénix, renacer de nuestras cenizas de ahí la urgencia de desarrollar nuestro papel, con entera responsabilidad, no dejarnos intoxicar con los tiempos ni permitir que nos agenden nuestras vidas, recordar lo que nos dijo Lawrence Durrell en El cuaderno negro: “Nada me queda a mí, salvo las sordomudas sílabas de un lenguaje que aún no he aprendido”.

Debemos aprender a ver el mundo con otra lógica diferente que la que nos marcan los que dirigen las agendas, debemos retomar aquello que nos han quitado, empezaron por la educación, poco a poco fueron desmochando la filosofía, la ética, eso no es necesario para la vida, lo importante es ser competente, competitivo, competir, después quitaron la literatura, la lengua y con ella la poesía, para qué sirve eso, para nada, es una pérdida de tiempo, lo mejor es estar “in”, dentro, y si es posible con 140 caracteres, ya se sabe: en este mundo traidor nada es verdad ni mentira todo depende del color del cristal con que se mira. Luego continuaron con la sanidad, con la cultura…

Nos están escribiendo la agenda, nos dicen que el disponer de la mayor información posible del futuro social y del individual se ha convertido en un estilo de vida, se nos dice que no existe el tiempo ideal para hacer las cosas, sino sólo un tiempo, una circunstancia, en la cual somos llamados a actuar, lo cual no es verdad, pensemos por nuestra cuenta, reflexionemos como nos dice Miguel, existen muchos tiempos que debemos explorar para no caer sometidos en la unidimensionalidad ni en la universalidad de cierta esclavitud para vivir en el aquí y en el ahora.

No existe la mejor elección sino que existen opciones pero en cambio, qué nos señalan, que no hay otra opción y es cuando nos quitan la posibilidad de elección y entonces somos seres intoxicados por el tiempo, por las agendas y por los calendarios ajenos.

No podemos dejarnos vencer y lo que es peor, mirar para otro lado, es necesario que nos demos cuenta que desean una sociedad ciega, muda y sorda con unos lenguajes homogenizados en el aquí y en el ahora, hoy ya no se es un analfabeto que debe salir de la educación bancaria, que hablaba Freire para hacer a una educación liberadora; hoy lo que se nos ofrece no es un alfabeto sino un saber inadecuado, que nos lastra y nos tergiversa y para ello no queda otra solución, que seamos nosotros los que tomemos nuestra propia agenda para vivir con dignidad, con agonía, en un sentido unamuniano, no como situación moribunda, sino de lucha para vivir una vida con profunda exigencia y en las que, en estas sociedades apresuradas de cambio continuo, encontremos remansos de paz y tranquilidad para poder pensar y decidir lo mejor para nosotros sabiendo que la esencia del ser humano es ser solidario, tal como señala Martha Nussbaum, en su libro Emociones políticas que las dos emociones básicas del acontecer humano son : la <compasión> y el <amor> y que ambas emociones, pueden constituir una poderosa forma de acrecentar nuestra conciencia ética y de comprender el significado humano de una política basada en una ética de las capacidades.

Pongamos manos a la obra para escribir nuestra propia agenda.

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