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Opinion EDITORIAL

Tienen que hablar

La sesión constitutiva del Congreso fue muy convulsa, pero entre tanta bronca tiene que acabar imperando el diálogo.

 

Diari de Tarragona

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Junqueras pasa por delante de Pedro Sánchez en el Congreso. EFE

Junqueras pasa por delante de Pedro Sánchez en el Congreso. EFE

Tenemos que hablar», fue la respuesta que dio Oriol Junqueras a Pedro Sánchez cuando, mientras se estrechaban la mano en el Congreso de los Diputados, el presidente preguntaba «¿cómo estás?» al líder independentistas encarcelado. Efectivamente tienen que hablar y no sólo los socialistas y ERC, sino todos los partidos que realmente estén comprometidos en la búsqueda de una solución al conflicto de Catalunya. La sesión constitutiva de las Cortes no fue el mejor preámbulo del imprescindible diálogo, pero aportó una imagen que rompe el hielo y abre la esperanza. Una imagen que por cierto los medios de comunicación presentes en la Cámara tuvieron que improvisar mediante teléfonos móviles o con la cesión de capturas realizadas por los diputados. La señal de televisión era servida ayer por el propio Congreso en un lamentable ejercicio de desinformación del que las organizaciones periodísticas deben elevar la más enérgica protesta. Por impericia o por una manipulación planeada (lo cual sería más grave), de las imágenes en directo servidas por el Congreso no se pudieron contemplar los momentos culminantes del saludo entre Sánchez y Junqueras. El asunto, no menor, requiere un análisis más a fondo que se extiende a la misma práctica que están adoptando algunos partidos de filtrar las imágenes que sirven de sus actos y mítines a los medios de comunicación en un trágala que los medios, por comodidad o debilidad, acabamos aceptando como algo normal, cuando no debería tolerarse de ninguna manera. Esperemos que los próximos plenos de la Cámara puedan ser recogidos desde la pluralidad y no desde el monopolio institucional. Y esperemos también que sean menos convulsos. En las circunstancias actuales, con cuatro diputados presos y a cinco días de otra trascendente cita electoral, era mucho pedir que la excitación no se adueñara del hemiciclo. Tarde o temprano la calma debe volver a los escaños. Tarde o temprano debe imperar el diálogo y no la bronca porque, indefectiblemente, «tienen que hablar».

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