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Timador sin escrúpulos

No es el primero que apela a la lástima y la solidaridad de los ciudadanos de bien para sacarles dinero. Pero merece un castigo ejemplar

ÁLEX SALDAÑA

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Timador sin escrúpulos

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No es el primero que se aprovecha de la buena fe de la gente, y me temo que tampoco será el último. Me refiero a Francisco José Sanz González de Martos, más conocido como el hombre de los 2.000 tumores. La Audiencia Provincial de Madrid comenzó ayer el juicio contra él por fingir públicamente la gravedad de su enfermedad, el síndrome de Cowden –que se caracteriza por la aparición de una serie de tumores benignos sin riesgo vital inminente–, y conseguir 264.780 euros de miles de personas, entre ellas varios famosos, a las que aseguró que su dolencia era incurable si no recibía un tratamiento experimental.

Bajo el pretexto de financiar el supuesto tratamiento, creó en 2010 una página web en la que exageraba los síntomas de su enfermedad, afirmando que sufría un cáncer genético, o que le quedaban escasos meses de vida. Incluso contactó con diversos actores y presentadores de televisión que, conmovidos por la falsa historia que les contaba acerca de su enfermedad, accedían a colaborar con él, bien con donativos, bien mediante la organización de galas benéficas para recaudar fondos. El caradura llegó ayer a un acuerdo por el que acepta dos años de cárcel, en lugar de los seis que pedía la Fiscalía, al reconocer que recibió ayudas de terceras personas para pagar viajes a Estados Unidos, aunque se juzgará lo referido al dinero que tendrá que abonar a los afectados.

No, no es el primero que apela a la lástima y la solidaridad de los ciudadanos de bien para sacarles dinero. Pero merece un castigo ejemplar. No solo para penalizar sus hechos, sino, sobre todo, por el daño que hace este tipo de gente a las personas que de verdad necesitan la ayuda de los demás.

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