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Tirar piedras en tejado propio

Los resultados del 27-S pueden dificultar la recuperación económica

Pedro Clúa

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Se han analizado y evaluado las elecciones del pasado 27-S, por diversos expertos de distintos signos políticos. Y, en mi opinión, debería haber una coincidencia general, que es la difícil gestión de los resultados de las urnas.

Por una parte, tenemos una lista que aspiraba a la mayoría absoluta de diputados al Parlament de Catalunya y que se ha quedado en los 62 escaños. Y, por otra, tenemos una lista de 10 diputados que deberá adoptar una decisión política, de importancia estratégica para su futuro. Entre ambas listas, han sumado alrededor de unos dos millones de votos y casi el 48% del total. Pero no han conseguido su objetivo de llegar a la mitad más uno de los votos depositados en las urnas.

En el otro lado de la mesa, tenemos a cuatro fuerzas políticas de ámbito estatal, con sus representaciones en Catalunya, que han sumado 63 escaños, de un total de 135 en el Parlament. O sea, las fuerzas políticas estatales, a pesar de un porcentaje muy elevado de participación del 77,5% del censo, no han conseguido tener la mayoría de diputados necesarios para gobernar, en caso de acuerdo entre ellas.

Todo ello, puede derivar en una notoria inestabilidad política, que dificulte la recuperación económica en Catalunya. Y, por extensión, en España, con una clara incidencia en la Unión Europea. En resumen, los ciudadanos de Catalunya hemos dejado un resultado final, después de una campaña dura y de unos largos meses de precampaña, del que podrían derivarse consecuencias negativas para todos nosotros, dada la dificultad de la gestión política, en función de las sumas y restas posibles pero no probables.

Tal parece que estemos en un momento histórico y social en Catalunya, en que haya un acuerdo de la mayoría de ciudadanos en que la situación compleja actual, no acabe de resolverse y se vaya alargando en el tiempo, como si quisiéramos tirar piedras en nuestro propio tejado. Una dura prueba de resistencia, hasta el agotamiento final de los contendientes.

Por lo menos, deberíamos comprender que una situación de inestabilidad política general y de incerteza social, no podrá ayudarnos a mejorar nuestros niveles de bienestar y retrasará la fase de la recuperación económica, que ya habíamos empezado, aunque fuera escasa y de bajos niveles. Los sentimientos y las emociones ayudan poco a crear riqueza y puestos de trabajo. Y los problemas del corazón, suelen dejar profundas secuelas, que tardan en sanar, cuando tienen solución.

Todavía nos queda una especie de segunda vuelta electoral, en las elecciones generales españolas del mes de diciembre próximo, en las que podremos, de nuevo, depositar nuestro voto y dar nuestra confianza a cualquiera de las fuerzas políticas que nos volverán a pedir el voto. Deberíamos estar pendientes de las ofertas que se nos presenten, para que el resultado final no sea el de añadir piedras sobre nuestro tejado.

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