Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

'Todo lo debo a Cataluña'

'Respetaré el resultado que salga. En Cataluña siempre he recibido aprecio', em va dir
Whatsapp

Eren quarts de set del matí quan sortia al passeig diari dels 15 quilòmetres, des de la platja d’Alcanar, on em passo els caps de setmana, i agafant les sendes muntanyenques, faig cap als peus del Montsià ben a prop de la Foradada. Feia una calor fortíssima malgrat l’hora del matinet. El mar estava calmat com una bassa. La televisió havia advertit que arribava un canvi de temps. I no sé si per això o per què, caminant de cara amunt, milers de mosquits (mosquetes negres) m’atacaven malgrat el repel·lent que m’havia aplicat abans de sortir. M’he adonat que bufant el garbí de mar, no m’atacaven tant i he canviat la ruta. He anat de cara la Ràpita i, malgrat els constants atacs, el nombre ha baixat ben considerablement.

Al camí, a uns dos quilòmetres de la Ràpita he trobat un senyor que caminant amb samarreta imperi i pantalons curts, no havent previst la invasió d’insecte, movia els braços constantment repel·lint les molestoses mosques. Hem caminat junts uns durant més de tres quarts d’hora. I hem parlat, sense parar. Jo li parlava en català i ell en castellà però ens enteníem perfectament. «Nací en Jaén y llegué a Lérida en busca de trabajo. Posteriormente estuve segando en La Panadella y al cabo de unos meses ya trabajaba en Barcelona. Tuve un patrón excelente y trabajé 37 años en la misma empresa hasta que me jubilé. Compré, al cabo de unos años, un piso en Barcelona y antes de retirarme, una segunda residencia en Sant Carles de la Ràpita, donde con mi esposa paso los veranos».

«Salí de Jaén sin nada y únicamente con lo que llevaba puesto. Allí trabajé en los olivos del señorito. Durante el invierno recogiendo aceitunas. Y en verano, cavando hoyos de un metro cuadrado para plantar injertos de olivos. Por cada hoyo ganaba 5 pesetas. Según la dureza de la tierra, ganaba el año 1965, entre diez y doce pesetas diarias y alguna jornada de sol a sol podía terminar 3 hoyos enteros, o sea 15 pesetas. Con la oposición paterna dejé mi casa, donde vivía como un auténtico esclavo, y tratado por el mayoral sin el mínimo respeto».

«Nunca aprendí el catalán. Mi patrón se me dirigía en castellano aunque entre ellos hablaban el catalán. No tuve necesidad de aprenderlo aunque lo entiendo perfectamente. Compré el piso y vivo en un barrio de militares donde todos hablaban exclusivamente el castellano. Mis hijas y mis nietos todos entre ellos hablan el catalán aunque cuando se me dirigen a mi lo hacen en castellano. Y saben escribirlo perfectamente; Incluso una de mis nietas es periodista y escribe en los periódicos en catalán».

Ha sortit el tema del 27-S. I en preguntar-li que pensava sobre la independència no he rebut una resposta clara. Potser, pels moviments de la seva expressió facial, vaig pensar que no votaria pel SÍ. Però immediatament va advertir-me: «Respetaré el resultado que salga. En Cataluña siempre he recibido respeto, aprecio y trabajando bien como siempre hice, tuve las máximas consideraciones de mi patrón. Siendo un simple obrero, ahorrando, eso sí, tengo dos pisitos en propiedad e incluso un plazo fijo. Mis vecinos, la mayoría de los que viven en mi bloque, ellos, dicen, nunca respetarán los resultados que salgan de las elecciones si gana el SÍ».

I per què?, el vaig interrogar. «Ellos llegaron destinado a Cataluña con un sueldo establecido, como funcionarios del Estado. Yo llegué sin nada. He aquí la diferencia. A mí se me respetó desde el primer día por el resultado de mi esfuerzo. Y, en cambio, mis vecinos se hicieron respetar porqué llegaron con los galones puestos y el sueldo asegurado y su mentalidad prosigue al cabo de los años. Aunque me consta que algunos de sus hijos casados en Cataluña ya responden y tienen una diferente forma de pensar. E incluso algunos de ellos, me consta, son independentistas, con mucho enfado por parte de sus padres».

«Tengo un hermano todavía en Jaén y prosiguió hasta el día de su jubilación trabajando en los olivares del señorito. Tiene la misma vivienda de mis padres en propiedad, un pequeño huerto y va por las casas de los ricos a trabajar de jardinero y arreglando las tuberías de riego. Mi hermano no vive mal, ¡no! Tiene menos dinero aunque reconozco que se lo pasan bien con su mujer e hijos. Pero Andalucía es otro mundo y nada entienden de lo que pasa en Cataluña, y apenas comprenden porque los catalanes se manifiestan masivamente, hablan en catalán entre ellos, exhiben la bandera los días que juega el Barça y ahora quieren ser independientes. Discutimos, a menudo, cuando les explico que gracias a un empresario catalán, por cierto muy catalanista, he sido bien considerado, respetado, propietario y tratado de tu a tu, aun siendo él el patrón y yo el obrero».

Ens hem acomiadat afectuosament. Ell no és independentista –ho suposo– però se’l va respectar com un ciutadà de primera, des del dia que va arribar, i ara malgrat no saber parlar el català, és i es manifesta català per sobre de tot. Allí, segons explica, era un peó i gairebé un esclau. Aquí és un català més que respecta i se sent respectat. I acaba contextualitzant: «Quiero que Cataluña sea respetada y se la escuche porque es mi tierra, la de mis hijos y nietos, y todo lo que dispongo se lo debo a ella».

Temas

  • TRIBUNA

Comentarios

Lea También