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Tomar ejemplo

En ningún momento se ha mencionado como elemento dilatorio el secreto de sumario para hurtar información al público
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El 24 de marzo, se estrellaba en los Alpes el avión de la compañía low cost Germanwings que cubría la ruta 9525 entre Barcelona y Düsseldorf con 150 personas a bordo, seis de ellas tripulantes. De inmediato, se encontraba la primera caja negra y nueve días después, el jueves 2 de abril, la segunda, el grabador de datos de vuelo. Para entonces, gracias a la rapidez de la investigación y a la agilidad del fiscal de Marsella, ya se conocían los principales extremos del siniestro, que fue debido al desequilibrio mental del copiloto, que estrelló voluntariamente la aeronave. El viernes, día 3, el Bureau d’Enquêtes et d’Analyses pour la Sécurité de l’Aviation Civile (BEA) emitía un comunicado para informar de que la segunda caja negra confirmaba las sospechas ya divulgadas de que el copiloto había manipulado el piloto automático para consumar su descabellado viaje hacia la muerte. Para esta fecha, ya se había producido el rescate de los restos mortales y estaba muy avanzado el complicado proceso de identificación. En ningún momento se ha mencionado como elemento dilatorio el secreto de sumario, ni se han alegado razones de prudencia para hurtar información al público. La administración y la justicia francesas han funcionado con una eficiencia sencillamente envidiable, que contrasta con la experiencia española en siniestros de este tipo. Deberíamos en definitiva tomar ejemplo, importar el ‘modelo francés’ como en muchas otras cosas.

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