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La cultura no está al alcance de todos

¡Otro día, otra injusticia! Adoro mi ciudad, pero me avergüenza ciertas cosas, me humilla, que en el siglo que vivimos, en nuestra ciudad no se disponga de un teatro adaptado, tenemos un teatro nuevo, sí, el Teatre Tarragona.

Es indecente que no se haya tenido en cuenta que la cultura tiene que estar al alcance de todo el mundo, pues ¡no! En Tarragona no es así; para asistir al teatro tienes que tener en cuenta que puedes subir escaleras sin dificultad, que no te desplaces en silla de ruedas y si hay un incendio, y no estás en platea, tengas la posibilidad de que tus piernas te respondan para salir, ya que tampoco hay salida de incendios.

El pasado sábado me dispuse a ir al Teatre Tarragona, con mi hija de diez años, que por su enfermedad se traslada en silla de ruedas. Lo que no me imaginaba era la odisea que nos esperaba.

No entendía, primero de todo, que no hubiera una zona adaptada, es decir, tienes que subir a platea alta o anfiteatre (segunda y tercera planta). Menos mal que hay ascensor, pensé, pero, una vez llegas a la segunda planta, tienes que dejar aparcada la silla de ruedas en la zona del descansillo, antes de acceder a la zona de la función, y digo aparcada no literalmente, sino que es así (adjunto fotos), una vez estacionada la silla, no me quedó otro remedio que coger a mi hija Lucía en brazos; eso sí, una empleada me indicó dónde se encontraba nuestra fila y butaca.

Todo esto sucedía mientras iban entrando los demás espectadores, y, entre el esfuerzo que me suponía sostener a Lucía en brazos y el ir esquivando a las personas que accedían, por fin localizamos el asiento.

Me quedé parada al observar que todo son escaleras, y que no hay ni un solo aseo en dicha planta, todo esto siendo una ciudadana y espectadora que acudía a disfrutar de una velada de teatro con mi hija, sin ser un técnico especialista, esto me hizo pensar… ¿Quién ha diseñado un teatro así?¿Pero quién/es lo han autorizado? Tengo serias dudas de la legislación aplicable a este tipo de locales, en cuanto a su accesibilidad. (Resolución 48/96 de las Naciones Unidas II, art.10 Cultura. CE, art. 44.1, art. 49…)

Yo solo soy una ciudadana, una madre indignada, una madre que cada día se encuentra con más dificultades. Los eventos ya sean culturales, sociales o de cualquier tipo, ayudan a crear lazos sociales, a relacionarse, a poder disfrutar. Solo quiero que en un futuro próximo mi hija o como otros tantos niños de esta ciudad con sus mismas necesidades, no tengan que plantearse, si pueden o no asistir a cualquier acto que lo deseen.

Belén Guerrero Fernández

(Tarragona)

Paciencia infinita con la Justicia

Hace unos meses leí en prensa local que un divorcio contencioso en Tarragona provincia se solucionaba en tiempo entre 6 meses y 1 año. Pues bien, eso es según la suerte que tenga cada pareja y sobretodo, según el juzgado en el que entre esa solicitud.

En mi caso fue en el Juzgado n.º4 de Reus y lo solicité en septiembre de 2010 y nada más y nada menos que tardé en que un juez resolviese mi divorcio la friolera de 20 meses, con recurso a la Audiencia Provincial en total 3 años y 7 meses. Toda una tortura, ya que tanta lentitud y tardanza en resolver desgasta mucho y en todos los niveles.

Pero, señores y señoras, para más desgracia, esto no queda aquí, ya que todavía a estas alturas no está finiquitado del todo, ya que en el transcurso de todo este tiempo me encuentro con que las leyes han cambiado y ya no se disuelve el condominio en el mismo procedimiento que el divorcio, así que mi solicitud de disolver (el coche y la vivienda en común), en 2012 vuelve a ser solicitada por mi parte.

Por fin, el 26 de noviembre 2013 se dicta un auto en el que se permite la venta de la casa a subasta y se asigna el coche a la parte contraria. Pues bien, en la actualidad, después de ejecuciones de sentencia, insistir en el juzgado que se proceda a la venta de la vivienda, encontrando un comprador, poniéndolo todo en bandeja, sigo manteniendo una vivienda que no quiero, sigo sin cobrar la parte de la mitad del vehículo que disfruta otro. Ya está bien, casi 5 años después, ya toca resolver.

Silvia M.ª Vicente González

(Tarragona)

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