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Respetar los derechos humanos

La anécdota me lleva a una situación incómoda que he vivido en el restaurante de Les Gavarres ( Tarragona ). Fui a almorzar mientras esperaba el arreglo del pinchazo de una rueda de mi vehículo. Con mucho gusto una camarera con una sonrisa de oreja a oreja y con una amabilidad, profesionalidad y educación excelente me atendió enseguida ofreciéndome un bocata típico de la casa, por cierto, riquísimo.

Mientras tanto rondaba por la sala un muchacho joven y bien vestido. Al verlo dirigirse a la camarera noté que se trataba de alguien especial. Le mandó con malas formas, le chilló delante de los clientes y infravaloró su trabajo como profesional. Esta situación me indignó y enseguida pregunté a la cocinera de quién se trataba. Su respuesta fue: es el hijo del jefe. Basta ya de sumisión y indignación por la situación precaria que sostiene nuestro país. Valoremos al trabajador y sobre todo a la persona.

Daniel Matarán

(Tarragona)

La Ley de la Dependencia

He leído en varios periódicos cartas de los lectores que se lamentan de que nunca les ha llegado la ayuda solicitada. Primero, tardan mucho tiempo en concederla, hacen visitas y más visitas. Y cuando por fin parece que conceden algo, resulta que hacen la observación de que se hará efectivo cuando haya fondos.

Por otro lado, van pasando por delante de nuestros ojos, día a día, noticias de las suculentas subvenciones que desde la Generalitat se van repartiendo por aquí y por allá. Y por cierto que no son subvenciones que solucionen problemas a alguien en concreto, sino que se diluyen por estas entidades que se yerguen en salvadores del prójimo.

Señores, mucho prójimo está muriendo sin recibir las atenciones necesarias; ¿por qué no ceden este dinero que tanta falta hace a nuestros ancianos? ¿O es que prefieren dedicarlo a otra cosa que es muy posible que quede en agua de borrajas? ¿A quién pediremos explicaciones entonces? Seguro que nadie se hará responsable. Una cosa tenemos clara: la corrupción está bien instalada entre nosotros. Y las nuevas cárceles son de 5 estrellas esperando al nuevo personal.

Tendré que dejar de ver La Sexta y dedicarme al canal Historia o National Geographic, no puedo con tanta falsedad y cinismo que se respira.

M.ª Elisa Aragonés Domènech

(Tarragona)

Donantes y receptores

No hay receptores si no existen donantes. Cada uno en su campo. Algunos, en vez de defender los intereses de los contribuyentes, reparten billetes, especies, cargos públicos o algún que otro susto si los descubren.

Donar es una forma de pagar proyectos de perfil voluntario y reflexivo no remunerado. A día de hoy existe una vejez participativa que goza de excelente salud que sumando esfuerzos pueden ejecutar un servicio en favor de la sociedad con regularidad, factor imprescindible de compromiso.

Pero nadie como los donantes de sangre, que de una forma altruista, sin presiones, con total libertad, se ofrecen para dar esperanza y calidad de vida a sus semejantes y como moneda de cambio obtienen la satisfacción de poder salvar vidas humanas.

Visitación Juárez Laiz

(Tarrgona)

Abebe Bikila

Atleta etíope, ganó su primera maratón olímpica en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 corriendo los 42 km y 195 metros descalzo. Cuando cuatro años después repitió su triunfo en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, lo hizo calzando unas zapatillas deportivas, pero su victoria también tuvo algo de épica, pues se produjo unas semanas después de ser operado de apendicitis.

En 1968 participó en la misma prueba de los Juegos Olímpicos de México, donde tuvo que abandonar. En 1969 sufrió un grave accidente de automóvil, a consecuencia del cual quedó paralítico, condenado a vivir en una silla de ruedas. Sin embargo, no se desanimó y participó en los Juegos para Parapléjicos de Stoke Mandeville, en Inglaterra, en la competición de baloncesto en silla de ruedas. En 1973, una hemorragia acabó con su vida a los 41 años.

F. Ortiz de Pinedo Mendiluce

(Tarragona)

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