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Carta al agente 1045

Sr. director: cuando me multaron por mal aparcamiento el pasado día 30 de junio, pensé hacerlo saber publicándolo en su diario pero lo dejé pasar, pero después de leer la carta del día 5 titulada Afany recaptatori? Que va!, he pensado que si todos hiciésemos saber los atropellos a los que a veces estamos sometidos por los agentes de la Guardia Urbana, éstos interpretarían las normas y las adaptarían según las circunstancias.

Me explico, el pasado día 30 tuve que ir al hospital Juan XXIII, estuve 20 minutos y cuando volví para recoger el coche el agente 1045 me estaba multando por «estacionar en pas de vianants en calle Josep M. Vives i Salas s/n». Le hice saber tal como estaba aparcado no molestaba para nada la circulación de peatones. No pasaba casi nadie.

Muy digno me respondió: «pero está pisando el paso de peatones, no?». Lo bueno es que solo lo pisaba con dos ruedas, allí se aparca en batería. Ante tal contestación lo deje correr, no me vi capaz de hacérselo entender. Di una vuelta y volví al mismo sitio, estuve dos horas, de las 10 a las 12 contando los peatones que pasaban por aquel paso. Pasaron exactamente 23 personas, ninguna tuvo la más mínima molestia para pasar. Pues bien esto representa casi 12 personas a la hora o lo que es lo mismo casi una persona cada 5 minutos en 20 minutos. Calcule Sr. agente: cuatro.

Pues bien, por haber ocasionado «tantísimas molestias» a una infinidad de personas (4), el agente 1045 me multó con 200 €.

Sin comentarios.

José María Bru Dalmau

(Tarragona)

Proteger a los vencejos

La presente no es una carta a los lectores ni al director, es una carta a mi amigo Pep, el alcalde de nuestra ciudad; pero sí que es abierta por si hay alguno que quiera adherirse a esta iniciativa. En Estados Unidos recientemente un ingeniero que tiró un puente en época de nidificación de las golondrinas, habiendo en él abundantes nidos, fue acusado de delito ecológico y dio con sus huesos en la cárcel donde aún está; aquello se consideró un perjuicio grave para la nación. En el Balcón del Mediterráneo tenemos en esta época una colonia de vencejos; ya no tan abundante ni tan magnífica como la que existía cuando llegué a esta maravillosa ciudad.

Los animales anidan en los imbornales de alivio del terreno que está adyacente al Hotel Imperial Tarraco, y en ocasiones las tormentas han estropeado muchas nidadas. El principal problema que tienen estos pájaros desde hace tiempo son las fumigaciones de los jardines, que intoxican los insectos que los vencejos se comen al vuelo, y así muchos de ellos enferman, estropean su puesta o mueren. También las pompas de jabón asustan a la colonia, pues cuando el viento las dispersa los animales se recogen asustados. Es una maravilla más de nuestra ciudad contemplar el vuelo rápido de estos pájaros y escuchar en plena ciudad sus chillidos, lo que nos hace pensar que estamos en plena naturaleza. La petición para la alcaldía consiste en que se declaré, en pleno municipal, a esta colonia patrimonio de la ciudad; y por tanto de que se cuide en el futuro de procurarles a los pájaros lugares propicios y próximos de nidificación. Tampoco estaría de más que los jardineros procuraran tratar las plagas cuando estos animales han emigrado; estos pájaros comen especialmente mosquitos, y esa plaga no la tratan los jardineros; son otros insectos, escarabajos, cochinillas... los que resultan afectados y los que por complementar la dieta del vencejo hace que este enferme y sea cada año menos numeroso. La colonia entre otras ventajas protege al paseante de la picadura de los mosquitos; y los años que hay pocos vencejos el mosquito molesta al paseante más de lo conveniente.

Este año la colonia es un poco más numerosa, y no hemos visto vencejos enfermos todavía; aún puede el tarraconense acercarse al Balcón del Mediterráneo y rematar allí su estupendo paseo por la Rambla, deleitándose con la brisa, con el paisaje, con los helados y hasta con los vencejos, minimizando de paso las inevitables picaduras del mosquito, que por otra parte cada día trae nuevas enfermedades. Sería de agradecer que tu disposición municipal evite que esta colonia de vencejos que siempre ha tenido Tarragona se extinga un día; también es tarragonina y también merece seguir donde siempre ha estado; y nuestros hijos merecen seguirla viendo, ahora corre peligro.

Javier Ruiz de Gopegui

(Tarragona)

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