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Víctor Barrio, torero. Q.E.P.D.

Desde que el diestro José Cándido Expósito murió a las diez horas de una cogida en la Plaza de Toros del Puerto de Santa Maria en 1771 hasta la fecha, han sido decenas los toreros fallecidos a consecuencia de cornadas en el mismo ruedo, a las pocas horas o después de algunos días del percance. Es fácil recordar nombres míticos como fueron ‘El Cano’, ‘Gallito’, ‘El Yiyo’, ‘Pepe Cáceres’, ‘Manolete’ o ‘Paquirri’, pero ha habido muchos más, no tan famosos, pero que al fin y al cabo, una vez pisaban la arena, se jugaban la vida frente a los mismos adversarios y bajo las mismas reglas.

Antes de seguir, tomen nota de mi posición al respecto: a quien no le gusten los toros, que no vaya. ¡Señores antitaurinos, ¿queda claro? Mi escrito hoy va contra este creciente colectivo que tiene el valor y la sangre fría de alegrarse y complacerse con la muerte de un torero, como si de un perro rabioso se tratase.

El diestro Víctor Barrio, de 29 años, pereció de una cornada en pleno pecho de un toro llamado Lorenzo en la Plaza de Toros de Teruel. Y resulta que hay un maestro o profesor –que me avergüenza citar– que además de pregonar sus pensamientos en voz alta, los ha difundido por las redes sociales en un alarde de crueldad y perversión. Mi condena y repulsa a todos los twitteros que le ha secundado y tuvieron el valor de sincerarse y de declarar sus opiniones sin sonrojarse.

Sólo un ejemplo de algunas execrables palabras: «Víctor Barrio, de profesión asesino de toros». «Me alegro mucho de su muerte»... «Lamento que de la misma cornada no hayan muerto los hijos de puta que lo engendraron». «Bailaremos sobre tu tumba y nos mearemos en las coronas de flores que te pongan ¡cabrón!». «Voy a violar tu cadáver y después a tu esposa»...

No puedo seguir más, esto es inaudito, inconcebible e imperdonable. ¿Es que la gente se ha vuelto loca, ha perdido el juicio y de repente también la educación y los modales? ¿No tienen ni pizca de escrúpulos, ni saben controlar su odio y verborrea? Sólo pido a la Justicia –la que sea y actúa– que condene a esta caterva insolente con todo rigor y sin atenuantes de ninguna clase. No tienen perdón. El mundo, sin ellos, sería mucho más cómodo, habitable y más humano, sin bestias como ellos.

Pau Odena

(Tarragona)

Los delitos sexuales merecen atención

Raro es el día en el que no nos topamos con una noticia relativa a algún tipo de delito sexual del que casi siempre es víctima la mujer. En según qué circunstancias y en momentos muy concretos, la agresión se ha convertido en una especie de deporte.

El verano, con su ristra de fiestas, es estación propicia a todo tipo de salvajadas que –aunque en opinión de los expertos, están propiciadas, en gran parte, por el consumo de alcohol y de drogas– no tienen la más mínima justificación.

Los alemanes, tras los sucesos del pasado fin de año en Colonia, han endurecido las penas y minimizado todo lo posible el factor resistencia en la víctima. Donde antes se exigía una resistencia numantina y, a todas luces, imposible, ahora se sustancia la denuncia demostrando una simple negativa, casi gestual.

Un no, por implícito que sea, basta para dejar clara la voluntad del agredido y deja al agresor sin ningún tipo de presunción relativa a que la voluntad de su víctima hubiera sido favorable a cualquier tipo de relación.

Posiblemente ese sea el camino, o uno de los caminos, si tenemos en cuenta la escasa cantidad de denuncias que se interponen en relación al número de agresiones que se producen. Facilitar la situación procesal de la víctima y evitar –siempre que sea factible– un calvario de pruebas y de declaraciones puede ser un buen principio.

J. D. Mez. Madrid

(Olot, Girona)

L’explotació infantil

El papa clama contra l’explotació infantil i exigeix la seva eradicació, llegia en un mitjà fa dos mesos. El papa Francesc va denunciar l’explotació de nens, que va descriure com una forma i esclavitud moderna, i va fer una crida per eradicar-la, en la jornada en què va celebrar el Dia Mundial contra el Treball Infantil.

El pontífex va fer aquestes reflexions durant el discurs que va pronunciar minuts abans del rés de l’Àngelus al Vaticà. «Renovem tots units l’esforç per acabar amb les causes d’aquesta esclavitud moderna, que priva els menors d’alguns drets fonamentals i els exposa a greus perill», ha lamentat.

Enric Barrull Casals

(Girona)

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