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Totes les cartes del dia

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No, no y no

Hace tiempo quería escribir esta carta dirigida a los diputados me da igual a los que votan sí como a los que votan no. A mí me daría vergüenza cobrar un sueldo, dietas y viajes pagados por no hacer nada. En el Congreso faltó alguien que tomara esa iniciativa. De los senadores opino lo mismo. Pregunto: ¿Alguien podría decirnos cuánto dinero han cobrado sin hacer nada? ¿Y cuántas pensiones se podrían haber pagado?

Conchita Olivé Queraltó

(Tarragona)

El Corredor del Mediterráneo

¿No es una ironía llamarlo corredor del Mediterráneo considerando su abusivo retraso? ¿O se trata de otra antinomia perversa, a las que tan acostumbrada está la clase política, y al estilo de «crecimiento negativo»?

Jaume Palau Banús

(Tarragona)

Aprender español e inglés, ¿un ataque a Cataluña?

Cada vez que se intenta introducir algo tan enriquecedor como es la pluralidad lingüística en las escuelas catalanas, los políticos nacionalistas recurren a la misma retórica bélica de que es «un ataque a Cataluña».

El último «ataque» consiste en que nuestros hijos puedan aprender materias, además de en catalán, en español y en inglés. Me pregunto qué grave perjuicio puede causar en los alumnos aprender alguna asignatura en dos de las tres lenguas más habladas del mundo, y más aún cuando los supuestos «atacantes» somos los propios padres catalanes porque en las encuestas realizadas el trilingüismo es nuestra opción preferida, muy por encima de la inmersión monolingüe en catalán. Quizá a algunos políticos catalanes les sobra palabrería rancia y patriotera y les falta algo de sentido común en este mundo cada vez más globalizado en que vivimos.

Antoni Peiró

(Lleida)

Un debate de investidura que no sirve para nada

He tenido el valor y las agallas de aguantar durante casi 11 horas, ante la pantalla del televisor, el fallido debate de investidura de Mariano Rajoy.

Es una experiencia única –que espero no repetir– que me ha proporcionado una clara idea de lo enmarañado, difícil y agotador que es ejercer la profesión de político, siempre pendientes de los decretos, sentencias y decisiones de su partido y sus votantes.

Es decir, me refiero concretamente a los diputados que conocemos y suben a platicar en la tribuna de vez en cuando. El resto, cuyo nombre y rostro casi desconocemos, sólo sirven para llenar los asientos de la Cámara con la obligación de emitir su voto de vez en cuando ya sea de viva voz o pulsando un botón.

Por dicho exigente trabajo perciben unos honorarios anuales que rebasan los 44.000 euros más incentivos.

Volviendo a la maratón del Congreso, hay que reconocer que la mayoría de parlamentarios se limitaron a atacar –con más o menos moderación– al PP o a Mariano Rajoy, que es lo mismo.

Yo creo que ante las avalanchas que se le vinieron encima, supo defenderse eficaz y dignamente. Pero el que para mí, se pasó de la raya –muy mucho– por su verborrea agresiva, bravucona y descarada, fue la intervención del portavoz de ERC, nuestro «ricitos» Joan Tardà i Coma.

Pau Odena

(Tarragona)

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