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Las pensiones y los trileros

Llevo varias semanas dándole vueltas al tema y hoy el excelente artículo de Juan Carlos Villoria (Diari de Tarragona, 13.12.2016) me anima a hincarle el diente al tan trillado tema de las pensiones y en donde los medios en lugar de defenderse ante el atropello de los políticos/gobernantes, se dejan embaucar por el mensaje oficial que lo único que pretende es distraernos y, mientras, ellos seguir con el trilerismo en el que han acabado convirtiendo la vida nacional.

No hay partido político que se salve, puesto que todos han practicado la misma osadía. Perdón, nadie debe de trabajar para que a mí me devuelvan una prestación que fui acumulando con mi diario trabajo; tampoco quiero que seamos dignos de lástima, pero si uno cotiza por una base, nadie debe luego de corregirnos esa base (a la baja) y sisarnos descaradamente nuestras prestaciones.

En cuanto a «los planes de pensiones primero desgravan y luego gravan; su combustible son los volátiles valores bursátiles […] afortunado será al ‘planificador’ que llegado el día rescate su capital y se encuentre, no con que ha ganado, sino que ha perdido buena parte de sus ahorros». Gracias, señor Villoria, por saltar al ruedo e informar de esa cruda realidad.

En mi caso concreto, Felipe González desmanteló la mutua y la parte alícuota se integró en un plan que gestionaba Argentaria, hasta que esta fue vendida (por el Sr. Aznar) y mis casi cuatro millones de pesetas, en el momento de rescatarlos apenas fueron 4.000 € (hagan números) pero como no hay dos sin tres, llegó el Tripartito del Sr. Maragall y nos obligó a suscribir un plan (si no lo hacías, simplemente no tenías luego derecho a nada) y al rescatarlo, la Generalitat tardó nada menos que un trimestre en entregarme (devaluada, pues no cumplieron lo pactado a pesar de haber sido planificado por nuestros flamantes políticos de casa) mi parte.

Al año siguiente vino Hacienda y al acumular esa parte con mi salario anual, el batacazo fue bestial, en total apenas si me quedaron dos mil euros. Resultado los previstos planes de pensiones me arrojaban casi 22.000 € menos de lo que eran mis perspectivas. O sea, perdí más de 20.000 euros. Los trileros, faltaría más, no perdieron ni un céntimo. Aquí parece que trincar es la norma y así nos va. ¡Por favor que dejen de engañar a la gente y si tienen previsto no pagar nada, en el futuro, simplemente no hagan que coticen absolutamente nada por la contingencia de la jubilación! Es un seguro y cuando se produce el hecho obliga a la parte (en este caso al Estado) a cumplir con las obligaciones contraídas y no a regalar nuestros ingresos a otras personas que no cotizaron.

Necesitamos unos medios sanos capaces de hacer lo que deben: informar y no dejar pasar a los políticos ninguna de sus fechorías.

Juan Franco Cresco

(Valls)

El género de los ángeles

Estos últimos días han aflorado artículos de opinión con frases del estilo «¿por qué hemos de permitir esto?», aplicada a jugueterías que presentan sus productos según el sexo de los potenciales consumidores, o a padres que tienen el atrevimiento de educar a su prole atendiendo al sentido común y a la savia naturaleza que ha hecho de sus hijos seres sexuados.

Las más variopintas y simpáticas ideas así como tétricos, malvados y dolorosos experimentos sociológicos han ido desfilando por la historia empeñados en erigirse en verdad. A todos ellos ha sobrevivido la naturaleza humana, mujer y hombre, idéntica dignidad en seres tan diferentes pero iguales a la vez, llamados a algo tan grande como cooperar a la transmisión de la vida, e incluso todavía infinitamente mejor, a amar sin medida. Verdad humilde, esta sí, que sólo admite ser propuesta pero nunca impuesta.

Pablo de Noguera Arnal

(Tarragona)

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