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El llop vigilant

Es veu que qui era director de l’Oficina Antifrau de Catalunya es va gastar, entre viatges, hotels i altres, uns 135.000 € mentre va exercir el càrrec. Entre conspiració i conspiració, aquest home només viatjava en el Queen Mary?, només dormia de Ritz cap amunt?, només menjava a El Bulli o a Can Roca? Per cert, les despeses dels viatges que feia amb el noble fi de conspirar i carregar-se el nostre sistema sanitari també anaven a càrrec de la institució? Mira que n’és de vella la faula, però quan ho he llegit el primer que m’ha vingut al cap ha estat la història de qui posava el llop a vigilar les ovelles!

Agustí Vilella i Guasch

(Cambrils)

El té

Leyendas orientales narran el descubrimiento de la infusión del té. Una de las leyendas, la del emperador chino Shen-Nung o Ching-Nung que, unos 3000 años a.C. tuvo la fortuna de que le cayeran unas hojas en un recipiente en el que hervía agua. Otra segunda narración habla de un monje budista hacia el año 500 de nuestra era. Este monje estaba cumpliendo un voto sagrado de velar durante siete años para honrar a Buda. A los dos años de no dormir, se sintió algo cansado, arrancó algunas hojas de té y las masticó. Casi al instante se sintió refortalecido. Desde entonces, masticó y preparó infusiones de hojas de té para aliviar su cansancio. Otra leyenda procede del Japón. Según ella, el té nació de los párpados caídos al suelo de un santo varón que se los cortó para que el sueño no interrumpiera sus oraciones nocturnas. Muchos siglos después, los portugueses y holandeses introdujeron el uso de las infusiones de té en Europa, aplicándolo al principio como remedio contra la jaqueca, la gota y otras afecciones similares.

F. Ortiz de Pinedo Mendiluce

(Tarragona)

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