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'Trágala' europeo a Grecia

Por aquí bien, gracias. ¿No estarán preparando algunos otro ´trágala´ en Catalunya?
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En los envenenados años del siglo XIX español, las sangrientas luchas entre liberales y conservadores, entre progresistas y absolutistas, se acompañaban de toda clase de canciones.

Se hizo famosa, con diversas letras, la del Trágala, trágala… que dirigían los liberales a los absolutistas o serviles. El estribillo era así: «…pero es preciso, roan el hueso, y el liberal les dirá eso: Trágala, trágala, trágala, perro…».

Viene a cuento del asunto griego. Las Termópilas inventadas por el difunto (políticamente) Sr.Tsipras, no han podido con el empuje de los “panzers” germanos, y así, una vez más, la razón de la fuerza económica ha avasallado a los débiles griegos, que no presentaban más que orgullo y contrición.

El trágala europeo ha resonado más que la campana de Huesca porque todos tenían algo que ver: los centroeuropeos porque su voluntad es la que impera; los del Sur, porque veían cómo se remojaban las barbas del vecino heleno; los del Este porque Putin veía con interés una posible nueva salida al Mediterráneo; los del “Far West” por lo contrario a Putin, y así suceivamente hasta llegar a la sonrisa de hielo de la esbelta Sra. Lagarde.

No defiendo a los políticosd griegos. Ni a los que en el año 2000 les facilitaron la entrada en la Comunidad europea sin controles adecuados, solo por el prurito de ir completando la colección de cromos y banderitas

Grecia fue la cuna de la democracia. Pero recordemos: hace más de dos mil años de aquello. Y no era una democracia como ahora le entendemos, ya que dirigía la ciudad-Estado una élite. Un mínimo de ciudadanos mandaba sobre la mayoría. Eso sí, entre ellos había votaciones, elecciones, todo muy demócrata. Pero dos milenios después, Grecia no es un espejo: la dominación turca, por siglos, les ha dejado una huella oriental, de fatalismo. Su lejanía de los centros de poder europeos les ha puesto como un destino remoto, exótico, con una lengua y una escritura especiales.

Cuando la oleada de independentismo recorrió el viejo continente, Grecia supo auparse al carro de los vencedores, cantada incluso por poetas como Lord Byron, y echó a los turcos prácticamene de todo el Mar Egeo. Hay islotes griegos que están a tiro de piedra de la costa turca de Asia Menor.

Pero con el turco ya no hay más que algunos insultos ocasionales. Ambos están asociados en diversas entidades supranacionales, la OTAN sobre todo, y no necesita Grecia ningún ejército especialmente grande. Pese a lo cual gasta más en armas que muchos países como España.

Su falta de pulso político, su dependencia de grandes navieras que se llevaron sus capitales a Londres o Nueva York, la falta de un gobierno que una, han dado como resultado una ciudadanía remisa a la obediencia, pícara en la defraudación y escasamente productiva en su riqueza. La mejor, el turismo, que pasa de doce millones anuales de visitantes. Pero esta industria es volátil como el petróleo.

Ahora el “trágala” se ha impuesto, a ver si consigue enderezar la conducta helena hacia la Comunidad Europea y, aún más difícil, vertebrar ese Estado.

Por aquí, bien, gracias. ¿No estarán preparando algunos otro trágala en Catalunya?...

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