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Transición energética

 Los expertos en el comercio de materias primas predicen que el petróleo cerrará el año por encima de los $100

Rafael Sambola Puig

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Posiblemente algunos de ustedes se han dado cuenta que llenar el depósito de gasolina del automóvil o motocicleta es mucho más caro que hace unos meses.  Los expertos en el comercio de materias primas predicen que el petróleo cerrará el año por encima de los $100. Algunos de ellos justifican este aumento por el incremento de la demanda de petróleo, teniendo en cuenta que la economía mundial se recupera de forma sostenida. 

No obstante, también hay una corriente de opinión que lo atribuye a la ralentización o paralización, desde hace algunos años, de las inversiones necesarias para nuevas prospecciones petroleras. Una circunstancia que ha implicado la reducción de las reservas comprobadas de petróleo, que actualmente cubren el suministro de diez años, cuando hace más de una década se situaban en quince años. 

Lo cierto es que el pasado mes de mayo la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) publicaba el informe Net Zero by 2050. En este documento se expresaba la importancia del momento actual para cerrar la brecha que aún existe entre la voluntad y la acción para afrontar la crisis climática. Asimismo, en uno de los apartados se recomendaba tanto a las empresas petroleras como a las productoras de gas la suspensión de los nuevos proyectos de inversión, si realmente se quería llegar al año 2050 con cero emisiones netas de carbono. 

También el activismo climático está ejerciendo una presión notable para que este sector cambie su modelo de negocio a nuevas vías como la energía renovable, la captura de carbono y la producción de hidrógeno. Es el caso de Royal Dutch Shell obligado a través de una sentencia del Tribunal de La Haya a reducir las emisiones de gases invernadero en un 45% para el 2030. Ante este fallo la compañía ha comunicado que aceleraría su plan hacia la transición energética, sin esperar el resultado de una posible apelación. También ocurre con ExxonMobil Corporation y Chevron Corporation en donde sus accionistas están ejerciendo una gran presión a sus Consejos de Administración para que reduzcan sustancialmente sus emisiones y las que se derivan de sus producciones. 

Se trata por consiguiente de claras señales al sector que les deben guiar hacia un cambio o una aceleración de su estrategia centradas en las energías verdes. Aquellas sociedades que se lo planteen serán exitosas en la próxima transición. En cambio, quien renuncie a ello muy probablemente desaparecerá de los mercados.

A pesar de todas estas circunstancias hay quien pone en duda si realmente estamos preparados para esta apuesta tan ambiciosa argumentando, por ejemplo, las consecuencias que puede implicar la escasez de petróleo en la economía o que su precio rebase el umbral de los $100.

La respuesta es fácil: todo dependerá de la apuesta rápida que hagan los gobiernos, las empresas, organizaciones internacionales y la sociedad en general hacia la transición de una energía más verde. Hacerlo requiere una transformación total de los modelos energéticos que sustentan nuestras economías. Invirtamos recursos «a lo grande», promovamos la formación hacia este nuevo ámbito, ejerzamos presión para el gran cambio y aportemos ambición para lograrlo. Un reto que debe servir así mismo, para impulsar la economía mundial y crear millones de puestos de trabajo. No caigamos en la tentación de prolongar más estos objetivos. Nuestras próximas generaciones nos lo agradecerán.

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