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Tres mujeres valientes

Cayetana Álvarez de Toledo, Corinna e Irene Montero han protagonizado parte del verano

PEDRO CLÚA

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Ya hemos pasado el mes de agosto, con su fuerte calor y su pandemia. Tenemos un sector turístico y hotelero casi hundidos en sus resultados. Pero no apetece llorar en septiembre. Por ello, he pensado en tres mujeres valientes, que han protagonizado una parte del verano.

En primer lugar, por orden alfabético, Cayetana, que ha sido la que ha provocado una reacción en la cúpula del Partido Popular, en el que se han acabado imponiendo los profesionales del partido. Como siempre, pero dando puerta a una líder destacada en conceptos y en cultura.

En mi opinión, ha habido dos causas esenciales en la decisión de Pablo Casado de prescindir de Cayetana como portavoz del partido. La primera ha sido la de su pretendida batalla ideológica y cultural contra el gobierno actual, las izquierdas radicales y los independentistas. La segunda, su insistencia en plantear un gobierno de concentración PSOE-PP, al estilo alemán de los dos partidos mayoritarios, que hubiera redundado en el interés general del país.

En segundo lugar, Corinna que en la defensa de sus legítimos intereses, ha filtrado informaciones que han puesto en peligro la estabilidad de la Casa Real, con un resultado provisional de Juan Carlos en un país lejano y con cultura distante y distinta. Hay que decir que Corinna está ya actuando en su defensa personal, ante las investigaciones que tiene abiertas en Suiza y en España.

Sus filtraciones son interesadas, pero también afectan a temas sensibles de nuestro Estado de Derecho. Y precisamente por ello, debería ser prudente en sus relatos y en sus manifestaciones, tanto en los tribunales como ante la prensa. Ha llegado a un nivel, en su vida personal y profesional, en el que los peligros son proporcionales a la altura que se alcanza.

Por último, en tercer lugar, Irene, que ha sido la primera mujer en compartir mesa en el Consejo de Ministros con su pareja y Vicepresidente del actual gobierno de España. Parece claro que su cargo de Ministra de Igualdad es, quizás, la denominación más contradictoria con su inteligencia y su propia realidad personal. No está al alcance de todos, ni su nivel intelectual ni llegar a ser Ministra en un gobierno en el que su compañero es el Vicepresidente.

Resulta evidente que se necesita valor para aceptar una cartera como la suya, a su edad y con su escasa experiencia política. Incluso contando con todas las ayudas que pueda tener, a cargo de los presupuestos generales del Estado, no deja de tener una gran dificultad la de mantenerse como buena compañera del líder de Podemos, Ministra de Igualdad y madre. Y ello, en aras al buen gobierno del grupo familiar, sin olvidar al grupo político del que también es responsable.

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