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Trump está perdiendo su guerra económica populista

Proteccionismo caro. Estados Unidos ha recibido poco o nada a cambio de esta política comercial que comenzó hace un año grabando con un 25% las importaciones de acero y con un 10%, las de aluminio 

Gustau Alegret

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Trump está perdiendo su guerra económica populista

Trump está perdiendo su guerra económica populista

Todo empezó con los aranceles al acero y al aluminio. Los impuso hace ahora un año la administración Trump como parte de su política económica proteccionista, grabando con un 25% las importaciones de acero y un 10% las de aluminio.

Trump dejó fuera de las medidas comerciales a sus socios norteamericanos de Canadá y México, así como a los países de la Unión Europea, Australia, Corea del Sur, Brasil y Argentina, citando diversas razones geopolíticas.

La economía más afectada fue la China con quien Estados Unidos busca ahora, tras meses de conflicto, un acuerdo que le permita salir airoso de esta guerra comercial que, de momento no ha dado una victoria clara para la estrategia estadounidense más allá de desorientar aliados y generar pánico en los mercados.

Hoy, con la perspectiva que dan los meses pasados y a medida que los economistas pueden analizar más datos, podemos decir que las posibilidades de tener éxito se van desvaneciendo. 

El Departamento de Comercio de Estados Unidos acaba de informar que en 2018 el déficit comercial del país no solo no disminuyó –como buscaba Trump–, sino que en realidad creció en 68.800 millones llegando a 621.000 millones de dólares.  

Además, en diciembre pasado, la brecha mensual entre las importaciones y las exportaciones estadounidenses alcanzó el nivel máximo en una década: aumentaron las importaciones de China y disminuyeron las estadounidenses; esto, en parte, porque –como era esperable–, China permitió que su moneda se depreciara frente al dólar para aminorar el impacto de los aranceles de Trump.

Según un estudio realizado por investigadores de la Reserva Federal y la Universidad de Columbia, cada mes los aranceles de esta guerra comercial le están constando a los estadounidenses 3.000 millones en impuestos adicionales y 1.400 millones en pérdida de eficiencia económica. Esto, además del incremento del coste de los productos que acabarán pagando los consumidores, también los votantes de Trump.

La economía estadounidense es grande y, como se recuerda el articulista de Slate, Jordan Weissmann en su útima columna Moneybox, «puede que el proteccionismo comercial de Trump esté teniendo un impacto limitado en una economía como esta que supera los 19 billones de dólares. El problema es que Estados Unidos ha recibido poco o nada a cambio» de esta guerra comercial.

Trump dijo hace un año en un mensaje de Twitter que «las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar». Parece que el tiempo le está demostrando que no lo son tanto. Y mientras aprende, los estadounidenses pagan la factura. 

Es lo que tiene el populismo.

Gustau Alegret es director de noticias en Estados Unidos de NTN24 y corresponsal de RAC1. También es experto en comunicación política y corporativa.

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