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Trump explota la xenofobia

Un inmigrante sin papeles podrá ser deportado de los Estados Unidos si comete una simple infracción de tráfico.

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Donald Trump ha dado una nueva vuelta de tuerca a su política de supuesto control de la inmigración. El Gobierno de Estados Unidos aprobó ayer martes las nuevas directrices para llevar a cabo deportaciones de inmigrantes indocumentados en el país. La dureza de las medidas comportará  que, en la práctica, se pueda deportar forma indiscriminada. Una simple infracción de tráfico cometida por una persona que no tenga regularizada su situación en el país podrá dar lugar a su inmediata expulsión de Estados Unidos. Para llevar a cabo el control exhaustivo de los indocumentados  el gobierno norteamericano contraerá a 15.000 agentes migratorios más y eliminará las exenciones aplicadas previamente por la Administración de Barack Obama. Las directrices contemplan apartados tan extremos que confieren a los agentes potestades abusivas, hasta el punto de que si a juicio de un agente de inmigración, un inmigrante puede suponer «un riesgo para la seguridad pública y seguridad nacional», podrá instar su deportación. El gobierno Trump argumenta estas medidas extremas en el hecho de que «el auge de la inmigración ilegal en la frontera sur ha sobrepasado a las agencias y los recursos federales y ha creado una significativa vulnerabilidad en la seguridad nacional de EE.UU». En la práctica ningún hecho ratifica este argumento. Más bien estamos ante otro episodio de populismo xenófobo de un presidente que está abocando su país al desastre.

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