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Trump, la hora de la verdad

El nuevo presidente de los Estados Unidos arrancará su labor sin ningún período de gracia. Se acabaron los espectáculos.

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La Casa Blanca tendrá a partir de hoy el inquilino más estrambótico de toda su historia. El mundo estará pendiente de la toma de posesión de Donald Trump, con el corazón en un puño a la espera de comprobar hasta dónde será capaz de consumar sus alteradas promesas electorales. Los analistas más optimistas fían el futuro al pragmatismo que imprime la responsabilidad de manejar la nación más poderosa del mundo. Será el influjo del propio despacho oval el encargado de atemperar la política de Donald Trump. Su política y sus formas impresentables, no ya para un presidente de los Estados Unidos, sino para cualquier persona con un mínimo de educación y de valores. Trump deberá asumir que su labor no arrancará con ningún  tipo de tregua. Por no disponer no tendrá ni los cien días de gracia que se presuponen a todo mandatario cuando asume una nueva responsabilidad. Es más, los índices de desaprobación en las encuestas ya le sitúan por debajo de 37%. Ningún otro presidente había entrado con tan mal pie. Por otra parte, y con ánimo de buscar esperanzas, habrá que ver si el hecho de que Trump sea un presidente sin hipotecas, le permite llevar a cabo aspectos en teoría positivos de su programa electoral. Quiere gestionar el país «como una empresa» y su primordial objetivo será reactivar la economía y crear puestos de trabajo. A partir de hoy se ha terminado el espectáculo. Ha llegado la hora de la verdad.

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