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Trump tensa la legalidad para el beneficio personal... Y después da marcha atrás para que nadie pueda acusarlo

Cada vez más descarado. El presidente de Estados Unidos usasu posición de poder desde la Casa Blanca para publicitar sushoteles y complejos turísticos

GUSTAU ALEGRET

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GUSTAU ALEGRET

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha conseguido esta semana la cuadratura del círculo. Ha forzado de nuevo las costuras de la legalidad para su beneficio personal y tras conseguirlo, ha abandonado sus planes para que nadie pueda acusarlo de haberse aprovechado de su posición privilegiada.

Tras meses de búsqueda y elaborar una lista de los mejores lugares, la Administración Trump anunció esta semana sus planes para organizar la cumbre del G7 del próximo año en uno de los centros turísticos que las empresas Trump tienen en Florida, el Trump National Doral Miami.

El anuncio lo hizo el jefe de gabinete en funciones de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, quien explicó que tras examinar una lista de una docena de lugares, se decidieron por el de Miami por «el costo» y el ahorro de millones de dólares.

El complejo de más de tres kilómetros cuadrados cuenta con cinco campos de golf, 700 habitaciones de hotel, un spa, salas de conferencias y tiendas. Está ubicado a trece kilómetros del aeropuerto de Miami y fue adquirido por Trump en bancarrota en 2012.

Su Administración había elegido el Trump National Doral en Miami para la cumbre del G7 del próximo año

El anunció llegó acompañado inmediatamente de fuertes críticas. Además de los demócratas y también algunos republicanos, organizaciones sociales pusieron el grito en el cielo. El grupo de vigilancia Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington (CREW) acusó al presidente de «usar el poder de su oficina para ayudar a apuntalar su difícil negocio de golf», en declaraciones recogidas por la BBC. El mismo Mulvaney respondió a las críticas asegurando que organizar la cumbre en el lugar no violaría la conocida como Cláusula de Emolumentos de la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe cualquier «beneficio, ganancia o ventaja» de gobiernos extranjeros sin la aprobación del Congreso.

Tras varios días de polémica, y de hablar del lugar en cuestión, en las últimas horas Trump, en una serie de tuits, dijo que revertía la idea debido a la «hostilidad enloquecida e irracional» de los demócratas y los medios de comunicación (obviando que hasta algunos de sus aliados republicanos también condenan su decisión).

En sus mensajes, Trump describe el complejo como «grande, grandioso» con «tremendos salones [y] salas de reuniones». «Pensé que estaba haciendo algo muy bueno para nuestro país al usar Trump National Doral», continua, «pero, como siempre, ¡los medios hostiles [y] sus socios demócratas se volvieron locos!».

Según el Miami Herald, el complejo Doral de Trump está pasando por un momento delicado «con un rendimiento extremadamente bajo» debido a la marca presidencial. La ocupación promedio durante el último año de datos conocidos, los del 2017, fue del 53 por ciento mientras que las de otros competidores en la ciudad rozaba el 70 por ciento. Y según los documentos que Trump Doral presentó al condado, las ganancias cayeron con las ventas: de 14 millones de dólares en 2015 a poco más de 4 millones en 2017. Con este escenario, la publicidad que el mandatario ha conseguido estos días es, sin duda, un beneficio. Trump escoge sin escoger sus empresas para darles publicidad gratuita usando su posición presidencial.

Después revirtió la idea pero la publicidad que el mandatario ha conseguido estos días es, sin duda, un beneficio

Presidentes anteriores han sido mucho más escrupulosos que Trump cuando han llegado a la Casa Blanca, separándose de sus activos para evitar conflictos de interés o, siquiera, la sola apariencia de ese conflicto.

No hay duda de que Trump usa descaradamente su posición y, en este caso, la política exterior estadounidense para ayudar a apuntalar un negocio suyo con dificultades económicas, pero para Trump, desde el primer día, sus negocios son los primero, y –como advierte Jordan Libowitz de CREW en declaraciones a Vox–, «esto está abriendo la puerta a todo tipo de potencial corrupción».

Las costuras legales de Washington que Trump estira y estira con el peligro de que puedan acabar rompiéndose. Es el estilo Trump.

* Periodista. Gustau Alegret es director de noticias en Estados Unidos de NTN24. 

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