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Un Cervantes para reflexionar

El premio es una ocasión excelente para que los preocupados por la política lean a Ramírez
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El premio Cervantes de este año es un testimonio de cómo la literatura se inserta en la realidad más inmediata y luego la trasciende. La biografía de Sergio Ramírez es la biografía de un intelectual, de un autor comprometido con su realidad más inmediata, no es el primero ni será el último de los autores comprometidos. Antes estuvieron Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, que se fajaron en la política y luego la trascendieron en sus libros. Vargas Llosa publicó El pez en el agua, en 1993, que analiza su periodo de candidato a la presidencia de Perú.  

Sergio Ramírez tiene su libro Adiós muchachos, de 1999, en el que narra su experiencia como político en la revolución sandinista, de la que fue vicepresidente des 1984 a 1990. Posteriormente fue jefe de la bancada del partido sandinista de 1990 a 1995, en ese año se salió del partido sandinista y fundó su propio partido Movimiento Reformador Sandinista (MRS), y ya en 1996 se retiró de la política dedicándose a la literatura y la docencia, en el citado libro narra con pelos y señales la deriva de la revolución sandinista y a dónde ha conducido a su país.

Este premio Cervantes es una ocasión excelente para que las personas preocupadas por la política y su expresión literaria lean la obra de Sergio Ramírez y observen con claridad a dónde llevan algunos movimientos políticos que bajo el paraguas de la los sentimientos y el cambio revolucionario, conducen a lo que claramente han denunciado otros autores como Jorge Edwards, persona non grata o las memorias de Ernesto Cardenal, Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana. Lean La revolución perdida, de 2004.

Los políticos de izquierda que  como setas crecen en esta España y en esta Catalunya de hoy deberían aprovechar el nombramiento de Sergio Ramírez como premio Cervantes. Con su ‘pedigrí’ no puede ser acusado de ‘facha’, ‘fascista’ y otras lindezas por el estilo, palabras que tanto gusta decir a estos políticos de aquellos que les dicen las verdades. 

Como ha dicho el jurado del Cervantes, Ramírez es una persona comprometida que «aúna la narración, la poesía y el rigor del observador y el actor» y que «refleja la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en una obra de arte, todo ello con excepcional altura literaria y en pluralidad de géneros, como el cuento, la novela y el comunismo periodístico». 

Una persona que es capaz de decir sobre su acción política: «Probablemente, con o sin la guerra, el sandinismo hubiera fracasado de todas maneras en su proyecto económico de generar riqueza, porque el modelo que nos propusimos era equivocado. Las fortunas cambiaron de manos y tristemente, muchos de los que alentaron el sueño de la revolución fueron los que finalmente tomaron parte en la piñata».

Léanlo aprenderán mucho.

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