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Un diálogo creativo

Es reconfortante y enriquecedor poder dialogar con personas que piensan diferente
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Dias atrás, en el Club de Lectura de la Biblioteca pública de La Canonja, los participantes del mismo tuvimos la ocasión de dialogar con Andreu Carranza, Premio Josep Pla 2015 sobre su obra “El poeta del poble”.

Es gratificante poder descubrir lo reconfortante que es dialogar con otras personas que piensan diferente a ti en cuestiones intelectuales y emocionales y que en ese intercambio de ideas los dos salen enriquecidos.

“El poeta del poble”, es una novela, no una biografía, sobre la vida de Jacint Verdaguer, un personaje fundacional del catalán moderno; y como es comprensible, un icono de un cierto nacionalismo catalán, que como todos los nacionalismos necesita un hito en que apoyarse y por ello, escribir sobre ese tipo de personas es muy difícil, pues hay quien confunde novela, con hagiografía y biografía con novela, por ello es de mucho mérito el trabajo de Carranza en donde a partir de una realidad objetiva, la vida de Verdaguer, él narra el clima emocional, social, pero sobre todo, describe el personaje de Verdaguer fundamentado en una rigurosa investigación documental para plasmar cómo era cómo sentía, cómo padecía el ser humano que era Verdaguer.

Verdaguer significa: “la renaixença de la lengua catalana en un fadri de muntanya” en palabras de uno de los prohombres de la Renaixença romántica de la Cataluña del siglo XIX, Víctor Balaguer y eso lo decía en el Ateneo de Barcelona en 1868; con la que está cayendo actualmente en el mundo político y cultural, no es casualidad que ahora un autor como Andreu, de apellidos Carranza i Font, uno más de los millones que tienen un entrecruzamiento en su sangre y en su cultura publique esta obra sobre Verdaguer y nada menos que premiada con el Josep Pla, premio que es equivalente al Nadal en, castellano, en español, con todo lo que eso significa.

A nadie se le escapa lo que estamos viviendo en Cataluña y por extensión en el resto de España y el papel que juega la literatura en la conformación de la cultura y lo tentador que puede ser en estos momentos una biografía sobre Verdaguer, debo reconocer que mis miedos iníciales a que fuera una obra más, de esas que editan los nacionalismo patrioteros para hacer caja económica y emocional en momentos en que todo vale y todo el monte orégano, en cambio, su obra me ha parecido de un gusto exquisito en mantener un equilibrio muy sustantivo entre el mundo personal social y sobre todo emocional de Verdaguer, en su proceso de convertirse en un personaje esencial de la cultura catalana y se observa que el autor lo que desea retratar es el inmenso papel que juego el paisaje, la realidad de la tierra, en los marcos afectivos lingüístico de la poesía de Verdaguer en donde el poeta lo que quería era comunicar como los olores, las flores, los árboles los caminos, los senderos, la andadura apoyada en el bastón de boj de aquella Plana de Vic, podían encarnarse en un lenguaje llano, pero emotivo y capaz de hacer sentir a su gente el orgullo de la tierra que pisan, de aquí que su obra, no se presta a la manipulación política ni al nacionalismo patriotero de gentes que manipulan los sentimientos cantando poetas de dos al cuarto pagados por el poder político de turno.

Es interesante leer esta obra en donde se observa cómo se puede hacer patria sin necesidad de tener que denigrar e insultar los sentimientos de otras posiciones porque la auténtica cultura no es ni blanca ni negra, sino un inmenso arcoíris en donde caben todos los colores y una buena prueba de ello es que Verdaguer ,el poeta del pueblo catalán, tenía como referentes a Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Larra, Espronceda, Rosalía de Castro, amén, de Horacio, Homero, Virgilio.

Obras como ésta ayudan a una diálogo creativo en donde todos debemos sumar y no restar, no dividir, ni establecer fronteras, tan legítimo es ser independentista como se muestra Andreu, como no independista que muestro yo, pero el diálogo que se mantuvo en el Club de Lectura es una muestra más que la auténtica cultura no manipulada, que nace libre en el corazón y la mente de las personas de buena voluntad es la única solución para la convivencia en donde los hijos de los hijos, se llamen Carranza i Font o García Pujol o García Puigdomènech o Prim Jiménez… no deben caer en la trampas de los que ignorar o callan que por ejemplo el mejor Ministro de Educación que ha tenido España fue Marcelino Domingo Sanjuán, nacido un 25 de abril de 1884 en Tarragona, o que en ese siglo que vivió Verdaguer, otro catalán Juan Prim y Prats de Reus, llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de España. O que los movimientos educativos de Cataluña de Rosa Sensat i Vila, Dolors Canals, Alexandre Galí, Artur Martorell, Pau Vila, Marta Mata, son equiparables a los de de Ferrière, Claparède, Bovet, Piaget, Decroly, Montessori Vigosky, o los de Julián Sanz del Río, Fernandez de Castro, Giner de los Ríos, todos quieren lo mismo un pueblo educado en libertad y democracia.

No es cierto que nada nos une , al revés es mucho más lo que nos une que lo que nos dicen que nos separa y quizás por eso leer obras como “El poeta del poble”, que ojalá lo traduzcan pronto al castellano.

Y leer a Verdaguer cuando señala:

“Los truenos retumbaban en la altura;

al hormiguero corrían las hormigas;

a la masía, sus moradores;

el campo del que huían los segadores

el bochorno hacía doblar los brazos

y, pesadamente, sobre el pecho,

desplomar la cabeza enturbiada.

Yo no recuerdo si despierto o en sueños

oí de los dos gigantes el áspero lenguaje:

JACINT VERDAGUER

Folgueroles, verano de 1888

LA VOZ DEL MONTSENY. (Trad. Francesc Codina)

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