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Un gesto retórico

La Corona ha dejado de ser problemática y ha recuperado el apego y el respaldo de que disfrutó en los mejores tiempos
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La infanta Cristina está en sexto lugar en el orden sucesorio, por lo que no hay posibilidad racional alguna de que alcance a ostentar la Corona. Y en estas circunstancias, su renuncia sería un gesto retórico que liberaría a la institución de cualquier vínculo constitucional con la hija de don Juan Carlos pero que aportaría bien poco, en términos políticos, a la superación del ‘caso Urdangarin’. Por fortuna, la Monarquía supo resolver a tiempo el conflicto suscitado por la voracidad del yerno del Rey, que quedó zanjado con la abdicación del monarca y la posterior actitud del Heredero, quien, desde su proclamación, ha luchado denodadamente por la transparencia de la Institución. Prueba de ello es que las encuestas acreditan que la Corona ha dejado de ser problemática y ha recuperado el apego y el respaldo de que disfrutó en los mejores tiempos de la larga etapa democrática que ha protagonizado.Así las cosas, la renuncia de la infanta a sus derechos es cuestión secundaria, ya que no empaña el marco institucional. Otra cosa es el ducado de Palma de Mallorca que exhibe, ante el desagrado explícito de la localidad balear que no gusta de verse vinculada a un escándalo que alcanzó también al gobierno de las Baleares. La renuncia a utilizar el título por parte del matrimonio Urdangarin sí sería un gesto de delicadeza hacia una ciudadanía que siempre ha acogido bien a la monarquía pero que no quiere verse vinculada nominalmente a sus errores.

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