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Opinion EDITORIAL

Un juicio para la historia

Los ojos del mundo pondrán su mirada sobre el Tribunal Supremo. Será difícil interpretar una mero juicio técnico

 

Diari de Tarragona

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Carme Forcadell entre Dolors Bassa y Jodi Cuixart. EMILIO NARANJO (EFE)

Carme Forcadell entre Dolors Bassa y Jodi Cuixart. EMILIO NARANJO (EFE)

El Tribunal Supremo centrará desde hoy martes el que ya se considera el juicio más importante de la democracia española. En el banquillo estarán el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, los ‘exconsellers’ Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Dolors Bassa, Joaquím Forn, Meritxell Borràs, Carles Mundó y Santiago Vila, la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, el expresidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. Hay que remontarse a 1934, cuando el Estado encarceló, juzgó y condenó al president Companys y a todo su gobierno para encontrar una situación similar. La diferencia es que en los tiempos que corren las reivindicaciones independentistas de los territorios de los países avanzados se dilucidan en las urnas o por procedimientos políticos alejados de los tribunales de justicia. España ha actuado a la antigua, un proceder que ha despertado las esencias de los restos del franquismo que todavía anidan en algunos repliegues sociales recónditos. El independentismo ha despertado al ultranacionalismo español con lo que el Estado tiene ahora un doble problema: la reivindicación del soberanismo catalán y la involución democrática. El macrojuicio pondrá además a la justicia española a los pies de los caballos. Toda la acusación, así como la instrucción de la causa, se condujo de forma sibilina para cargar sobre los acusados los delitos con tipificaciones más graves. Se les acusa de rebelión, sedición, malversación y desobediencia. Ningún tribunal europeo por el que ha pasado el Procés, a causa de las demandas de extradición, ha considerado que hubiera rebelión, cargo que indefectiblemente debe estar ligado a la violencia. Los ojos del mundo pondrán su mirada sobre el Tribunal Supremo. Será difícil interpretar una mero juicio técnico.

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