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Un mapa político con más competidores

El nuevo escenario puede ser positivo si sus actores asumen la necesidad de pactos para estabilizar las instituciones
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En nuestro país ha habido una nivelación ideológica notoria. Los sociólogos políticos explican que la maduración de los regímenes democráticos y la extensión de las clases medias reducen la confrontación y el conflicto y mitigan el debate. Pero ahora aparecen más actores en la escena política, desde la municipal a la nacional, que cuestionan el status quo establecido. Las radiografías electorales con vistas a las municipales del 24-M que hoy inicia el Diari constituyen un buen reflejo de los cambios que está sufriendo el mapa político. La primera consecuencia será una mayor diferenciación, incluso radicalización, de las opciones, que deberán acentuar sus características para atraer a la clientela. PP, PSOE o CiU querrán marcar diferencias con las formaciones emergentes como Ciudadanos, Podemos o los partidos municipalistas, que tratarán sin duda de seducir por sus propuestas, su estilo y su incontaminación. La radicalización no es necesariamente deseable, más bien al contrario, pero la llegada de la competencia sí será estimulante en otros sentidos: incrementará el sentido de la responsabilidad, es decir, forzará a los partidos a hacer lo que prometen, y obligará a los partidos clásicos a actuar con más rigor contra la corrupción ya que perderá consistencia la fórmula del ‘y tú más’. Y si los actores del nuevo mapa pluripartidista asumen la necesidad de pactos para estabilizar las instituciones, el nuevo modelo puede tener más ventajas que inconvenientes.

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