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Un saludo esperado

Antoni Coll i Gilabert

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En el circuito de Barcelona, Valentino Rossi y Marc Márquez se dieron la mano, gesto que evitaban desde que el italiano dio un puntapié al de Cervera y lo echó al suelo.

Marc, que sonríe mientras habla, reconoció que tenía muchas ganas de que normalizaran la relación. Rossi apuntó a la causa que lo hizo posible: la conmoción que provocó la muerte en accidente del joven piloto de 24 años Luis Salom: «Cuando ocurre una fatalidad como esa, todas las demás cosas pierden importancia».

La historia está repleta de gestos de paz. Velázquez inmortalizó a los generales Spínola y Nassau saludándose en La Rendición de Breda, el cuadro de Las Lanzas. En América, el saludo entre los generales Grandt y Lee selló la rendición sudista tras la guerra civil.

Hay mil motivos para escenificar un rencor, pero todos juntos no pesan tanto como la bondad y la belleza de la reconciliación.

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