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Opinion EDITORIAL

Una buena noticia para Tarragona 2018

El procés ha dejado en la cuneta el interés por los Juegos. Es preciso volver a situar en la agenda ciudadana la cita olímpica

 

Diari de Tarragona

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Parece inconcebible, pero lo cierto es que los Juegos del Mediterráneo prácticamente no están en la campaña electoral. El procés ha borrado del mapa un evento llamado a representar un episodio histórico para Tarragona. De hecho, el procés ha dejado en la cuneta cualquier iniciativa que intente circular por los caminos de la normalidad. Es lo peor que nos podía pasar. Al menos, hasta hace poco, de los Juegos del Mediterráneo se hablaba, aunque fuera mal. Hoy tenemos la oportunidad de hablar bien de los Juegos y toca hacerlo aun a riesgo de perecer engullidos por el monotema. La razón del rescate informativo viene a cuento porque el Consejo de Ministros de ayer aprobó por fin la licitación de las obras de la cuarta fase del Palau d’Esports de l’Anella Mediterrània. El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la financiación del proyecto con el fin de que la empresa gestora de infraestructuras públicas de Catalunya pueda iniciar los trámites de licitación de la última fas constructiva. La cuarta fase del Palau d’Esports, que tendrá una capacidad para 5.000 espectadores, permitirá terminar equipamientos como el videomarcador, climatización y demás equipamientos deportivos. El Ayuntamiento de Tarragona, que desde que emprendió la aventura de los Juegos del Mediterráneo vive en ascuas, respiró ayer con cierta tranquilidad, lo que permitió al concejal comisionado para los Juegos, Javier Villamayor, afirmar  que el Palau d’Esports «será uno de los epicentros de Tarragona 2018 y que formará parte del importantísimo legado que quedará para la ciudad». 
Todo esto es así, pero si antes del procés ya costaba proclamar la buena nueva de los Juegos del Mediterráneo, en esos momentos de ruido monotemático costará horrores situar los Juegos en la agenda de la atención pública. 
Será preciso un esfuerzo mayor y complementario para recuperar la ilusión por los Juegos, para conseguir que vuelvan a ocupar un lugar central de la actualidad y para que también contribuyan a olvidar heridas, que falta nos hace.

 

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