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Una lección de periodismo: la honestidad no quiere decir equidistancia

Un modelo. El libro de Joan Cañete ‘Muros, bosques, tumbas’ sobre el conflicto palestino-israelí es un manual de estilo para el ejercicio de un reporterismo alejado de la rutina, las versiones oficiales y los figurantes

Jospe Martí

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Una lección de periodismo: la honestidad no quiere decir equidistancia

Una lección de periodismo: la honestidad no quiere decir equidistancia

«El objetivo del periodismo no es satisfacer o irritar por igual a las dos partes, sino informar a la opinión pública de lo que sucede en ese conflicto». «¿Debe -el periodista-en nombre de la imparcialidad, poner al mismo nivel una acusación que sabe cierta y un desmentido que sabe falso?». «Desde la trinchera del oficio periodístico, al ver el bosque, un periodista no puede ni debe hacer otra cosa que no sea informar de quién, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué se plantó».

Son frases del último libro de Joan Cañete, Muros, bosques, tumbas (Editorial Lengua de Trapo). Para ser más concretos del primer capítulo, donde el autor explica qué es ser periodista y cómo debe ejercerse ese oficio para -esto lo añado yo- mantener el suficiente poso de dignidad profesional para que lo que uno escriba sea honesto y merezca la pena ser leído.

Moverse, mirar, preguntar, escuchar, formarse y estudiar es lo que hizo el autor en Israel 

El libro resume la mirada del autor sobre el conflicto palestino-israelí. Una mirada honesta, que no quiere decir equidistante. Honesta es, sencillamente, que parte de una reflexión inicial en la que se explica claramente al lector el punto de vista del autor. Pero un punto de vista no equivale a dejarse secuestrar por el sentimentalismo. Cañete consigue, sin utilizar el recurso de la emoción impostada, trasladar un cuadro detallado de la situación que se vive en Israel y del sistema de apartheid instalado en ese estado para tratar a la población palestina.

El libro no va a gustar a los que confunden cualquier crítica a Israel con el antisionismo o, peor aún, con el antisemitismo. Tampoco resultará confortable para los simpatizantes propalestinos que desdeñan todo lo que no sean adhesiones acríticas a su causa.

Es un volumen de tesis, de reflexión, de pensamiento y de política

El texto es una aportación muy valiosa a la amplia bibliografía existente sobre el conflicto más famoso del mundo. Y, siguiendo el consejo del autor, no estamos diciendo que el libro sea necesario porque es neutral y pueda molestar por igual a unos y otros. No, lo que decimos es que los datos, las historias y las suelas de los zapatos gastadas por Cañete durante sus años en Israel le permiten dibujar un lienzo en el que la injusticia, el desequilibrio de fuerzas o el abuso se vislumbran de manera natural, sin ninguna necesidad de impostura o exageración.

Muros, bosques, tumbas es una lección de periodismo aplicable no sólo a conflictos y a escenarios de violencia, si no al periodismo en general. Es un manual de estilo para el ejercicio de un reporterismo alejado de la rutina, las versiones oficiales y los figurantes. Moverse, mirar, preguntar, escuchar, formarse y estudiar sobre el tema para poder explicarlo. Eso es lo que hizo Cañete en Israel y ahora comparte en forma de libro.

Pero que el libro sea una lección de periodismo no lo convierte en una recopilación de crónicas. Es también un volumen de tesis, de reflexión, de pensamiento y de política. El autor ha sabido protegerse para que todo esto no entre en colisión con la solidez de su trabajo periodístico, siendo tan sólo su consecuencia natural.

De la lectura se extraen muchas conclusiones. Algunas, las aporta el autor. Otras, como en todos los buenos libros, deberá extraerlas el propio lector en base a sus conocimientos previos, prejuicios y voluntad de seguir aprendiendo sobre una cuestión que desde hace décadas está cronificada en la agenda internacional y que tiene un gran impacto en las evoluciones geopolíticas de todo el planeta.

Cañete nos devuelve a la casilla de salida del conflicto. No para simplificarlo, no para evitar la complejidad del presente si no para entenderlo. Y el principio, también en el periodismo, siempre es una pregunta: «¿Cómo ha sido posible establecer en este espacio -Israel- a centenares de miles de personas de las más diversas procedencias geográficas y crear un Estado que se declara judío teniendo en cuenta que ya vivían allí centenares de miles de personas que no eran judías?». Esta es la cuestión que Cañete responde en un ejercicio que va más allá del periodismo pero que solo es posible haciendo buen periodismo.

Periodista. Josep Martí es ‘calero’, es decir, de L’Ametlla de Mar. Es empresario y periodista. En breve publicará: ‘Fuck you, Europe!’

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