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Una manifestación contra la salud

La libertad de expresión es sagrada, pero no podemos tolerar que se utilice en contra de la defensa de la vida y de la salud de todos

Diari de Tarragona

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Una manifestación contra la salud

Una manifestación contra la salud

El pasado sábado una manifestación convocada bajo el lema ‘Marcha por la libertad’, organizada por el colectivo ‘Humanos conscientes y libres’, transcurrió por el centro de Madrid. Inexplicablemente, los convocantes, que realizaron la pertinente comunicación, fueron autorizados por la Delegación del Gobierno de Madrid a pesar de que la incidencia de coronavirus a catorce días está ya en el entorno de los 800 casos por cada 100.000 habitantes en el conjunto de España y los 875 casos por cada 100.000 habitantes en la Comunidad de Madrid. Los convocantes se comprometieron a velar por el cumplimiento de las medidas de seguridad en vigor, por la distancia social de 1,5 metros y el uso de mascarillas, y preveían una asistencia de 550 personas.

La manifestación tuvo lugar, aunque muchos de los que la secundaron no guardaron la distancia de seguridad ni llevaron mascarillas. Los llamados colectivos por la libertad se refirieron a sí mismos como «los nuevos herejes». Clamando por la libertad de expresión, uno de los portavoces dijo que los políticos y los medios de comunicación están usando la pandemia para «forrarse» y administrar vacunas a la gente «como si fuera ganado». Ese mismo portavoz mencionó a Andreas Kalcker, guía espiritual del MMS (Solución Mineral Milagrosa, en inglés), un derivado de la lejía con el que el supuesto terapeuta alemán afirma haber curado a cientos de niños con autismo.

No está de más recordar que la Covid-19 ha matado en España a más de 55.000 personas, y que en la actualidad estamos sumidos en una pavorosa tercera ola, completamente descontrolada y en ascenso, que puede provocar el colapso hospitalario en cuestión de días. Que en estas circunstancias, un grupo de iluminados ponga en riesgo a la población con propaganda negacionista, en contradicción con todas las evidencias científicas, es una concesión poco comprensible. La libertad de expresión es sagrada, pero no podemos tolerar que se utilice en contra de la defensa de la vida y de la salud de todos.

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