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Opinion Editorial

Una moción con aire electoral

Catalunya requerirá de otro momento con más sosiego para debatir sobre los múltiples problemas que los ciudadanos siguen pendientes de solución.

Diari de Tarragona

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Lorena Roldán durante su intervención en el Parlament. EFE

Lorena Roldán durante su intervención en el Parlament. EFE

Ciudadanos ha dado un giro de 180 grados en su táctica política y ha decidido tomar la iniciativa tanto a nivel estatal como autonómico. Albert Rivera, hasta ahora parapetado en su no es no con los socialistas, expresa ahora su disposición a pactar con Pedro Sánchez si el dictamen electoral ofrece un guarismo que inclina tal decisión. Del mismo modo, Ciutadans, en Catalunya, se ha erigido en protagonista liderando una moción de censura contra el president de la Generalitat, Quim Torra, que estaba condenada al fracaso, pero que ha permitido a la formación de Rivera recuperar parte del protagonismo perdido tras la marcha de Inés Arrimadas a Madrid. Como estaba previsto el Parlament ha rechazado la moción de censura que solo ha contado con los apoyos de Cs y los cuatro diputados del PP que encabeza Alejandro Fernández. Fue la moción más tarraconense por las casualidades de la política y es inevitable que Lorena Roldán pase a la historia como la primera mujer de Tarragona que se ha postulado para presidir la Generalitat. La candidata de Ciutadans ha tenido que bregar contra el resto de grupos. Los diputados de JxCat, ERC, los comuns y la CUP han votado en contra de la moción. Así, la moción de Cs ha contado con 40 apoyos -36 de los diputados de Cs y 4 del PP-, mientras que los no han sumado 76, y se han emitido 17 abstenciones desde la bancada socialista. Roldán ha presentado la iniciativa a sabiendas de que previsiblemente no saldría adelante, pero repitiendo en sus intervenciones que se hacía necesario impulsarla en un momento en que, según ella, desde los partidos independentistas y el Govern, «se jalea a presuntos terroristas», en referencia a los miembros de los CDR encarcelados. En este punto el debate evidenció su tono más electoral, de campaña política a campo abierto. Nada de lo que ocurra a partir de ahora es ajeno a la estrategia de los partidos de cara al 10-N. Catalunya requerirá de otro momento con más sosiego para debatir sobre los múltiples problemas que los ciudadanos siguen pendientes de solución.

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