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Una necesidad filantrópica y real

«Cuando una pandemia avanza rápidamente, nadie estará salvo a menos que todo el mundo lo esté», advierte la OMS

Diari de Tarragona

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El Covax, colaboración para un acceso equitativo mundial a las vacunas contra la pandemia de covid-19, es un programa de la OMS (Organización Mundial de la Salud), integrado en el Acelerador ACT, que está apoyando la creación de capacidades de fabricación y comprando suministros con antelación con el fin de que 2.000 millones de dosis se puedan distribuir en unos 90 países para finales de 2021.

El ACT reúne a gobiernos, organizaciones sanitarias, científicos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y filántropos. Se creó en respuesta a un llamamiento de los líderes del G20 en marzo de 2020 y la OMS, la Comisión Europea, Francia y la Fundación Bill y Melinda Gates lo pusieron en marcha en abril de 2020.

Esta semana empezará la vacunación en Ghana: 600.000 personas de un total de 30 millones de habitantes recibirán la vacuna, convirtiéndose así en el primer país africano y del tercer mundo que comenzará a protegerse de la pandemia. Si se piensa que África tiene más de 1.200 millones de personas, se alcanzará la magnitud del problema. En el mundo hay 7.700 millones. Comienza así a paliarse el desequilibrio que aseguraba la rápida vacunación de los países ricos junto al ya proverbial olvido de los más pobres, que ni tienen dinero para comprar vacunas ni es fácil administrarla allí.

Ya se sabe que la cooperación internacional es lo que es, una iniciativa cargada de buenas intenciones pero sin recursos suficientes para resultar significativa (la propuesta de que los países ricos apliquen el 0,7% del PIB a cooperación se ha demostrado una utopía) pero en este caso la necesidad de vacunar a todos los habitantes del planeta no es filantrópica sino real: como dice la OMS, «cuando una pandemia avanza rápidamente, nadie estará salvo a menos que todo el mundo lo esté». No saldremos del pozo hasta que todo el orbe combata el virus. Un virus que cuesta a la economía mundial 375.000 millones de dólares cada mes. Quizá sea incluso rentable combatir el virus a escala global.

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