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Opinion EDITORIAL

Una vara de medir más prudente

El juez belga ha dejado en libertad condicional a Carles Puigdemont y los cuatro exconsellers que le acompañan en Bélgica

 

Diari de Tarragona

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El abogado de Puigdemont comunica la decisión del juez. EFE

El abogado de Puigdemont comunica la decisión del juez. EFE

Desde el primer momento una de las pretensiones de los independentistas ha sido internacionalizar el conflicto. De manera especial han cifrado sus esperanzas en la mediación de la Unión Europea. Sin embargo, y pese a alguna excepción protagonizada por algún diputado europeo, el fracaso de la vía diplomática ha sido estrepitoso. Los Estados de la Unión Europea tienen pánico a abrir el melón de un secesionismo que podría derivar en una Europa de noventa Estados, un ente que sería prácticamente ingobernable. El argumento de todos los ministerios de Exteriores de los países de la Unión y también de los más importantes del concierto internacional ha sido tirar de manual y situar el problema de Catalunya a un «asunto interno» de España. Después ha circulado la rumorología al uso que incluye, como también indican los manuales, la llamada de rigor de Angela Merkel a Mariano Rajoy. Sea como  fuere, el Gobierno español ha gestionado la crisis catalana hasta ahora a su libre albedrío. Hemos sostenido desde un principio que a toda la crisis le ha sobrado Brigada Aranzadi y le ha faltado política, pero ahora el mal ya está hecho y habrá que pechar con las consecuencias antes que sea demasiado tarde. 
Si los independentistas no consiguieron internacionalizar el problema catalán por la vía diplomática, ahora lo habrán logrado por la vía judicial con la táctica de huir a Bélgica y entregarse ayer por la mañana a la policía belga en el marco de la orden europea de detención y entrega cursada el pasado viernes por la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela. De momento, el juez ante el que han declarado les ha dejado en libertad condicional, medida mucho más prudente que la tomada por la Audiencia Nacional y que ha conllevado el ingreso en prisión del vicepresidente, Oriol Junqueras, y el esto del Govern cesado. El política nunca es tarde si se saben abordar los problemas de cara. El Gobierno de Rajoy debe virar hacia la vía política para abordar el problema catalán. Los tribunales, ni que sean europeos, no lo arreglarán.

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