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'Varoufakis, Teseo'

El ministro de Finanzas griego no se achanta
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Yanis Varoufakis va sobrado. El ministro de Finanzas griego no se achanta y deja claro que no ha cambiado la universidad por la política activa junto al primer ministro y líder de Syriza Alexis Tsipras para empezar dando pasos atrás, ni yendo a negociar haciéndose el bueno y con un jamón bajo el brazo. Va a ser un hueso para los ortodoxos de Bruselas y Berlín, y no solo eso: parece que disfruta dejando al personal con la boca abierta ante sus sentencias lapidarias mientras se sonríe malévolamente, y encima haciéndose el interesante. La cara del presidente del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, fue un poema cuando, blanco como el papel, se tuvo que tragar ante los ojos de medio mundo la frasecita de que el gobierno heleno no reconoce a la troika como interlocutora válida, y que fue elegido con un programa que no admite el actual diseño de rescate ni tampoco que la deuda puede ser pagada. Mientras en España, Portugal, Italia y hasta Francia la gente en sus casas aplaudía con las orejas, los gobernantes de estos países se hacían los duros. Más papistas que el Papa, rechazaban cualquier asomo de flexibilidad. Sobre todo España. Cualquiera. Solo faltaría que Syriza demostrara que es posible hacer las cosas de otra manera, que cabe ajustar las cuentas sin matar la democracia, para que Podemos cogiera más fuerza de la que exhibió ayer en Madrid. Tic-tac. Nadie tiene ya un pelo de tonto. Ni Merkel tampoco, y, sin alharacas, dice que espera la propuesta de Atenas. No queda otra que renegociar. No es chantaje chantaje. Más bien es como en el chiste del dentista: ¿No nos haremos daño, verdad?

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