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‘Verba volant’

La utilización política de la pandemia está siendo, desgraciadamente, un arma arrojadiza entre los diferentes partidos.

Ángel Guillén

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‘Verba volant’

‘Verba volant’

Las palabras se las lleva el viento, pero los hechos perduran. Es la primera vez que un inquilino de Moncloa visita la Real Casa de Correos, la sede de la Presidencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Pedro Sánchez acude a la cita con Díaz Ayuso después de que ésta le remitiera más de cinco misivas demandando una reunión para tratar el asunto de la Covid-19 en Madrid.

En este caso, el Presidente acude raudo y dispuesto a ese encuentro en calidad de salvador; es un movimiento inteligente -que se le ha pasado por alto a Miguel Ángel Rodríguez, Jefe de Gabinete de la Presidenta Ayuso- para visualizar que es necesaria la intervención del Gobierno central. Desde el estallido de la pandemia los integrantes del Gobierno de coalición han visto una oportunidad sin precedentes para el asalto a la joya de la corona del poder popular, esto es, la Comunidad de Madrid. Los ataques se han centrado en el flanco Ayuso, cuando pincharon en hueso con el Alcalde Almeida.

La reunión, en sí misma, es buena y es una señal esperanzadora de colaboración entre administraciones de distinto signo. Sin embargo, ambas instituciones están comandadas en la sombra por dos fueras de serie de la comunicación y de la estrategia política que, a mi modo de ver, se les ha ido completamente de las manos. La puesta en escena es magnífica con ambos mandatarios en el despacho, como si se tratase de la Casa Blanca, al mismo tiempo que los barrios y localidades del sur de Madrid sin saber muy bien qué hacer.

He escrito en varias ocasiones reivindicando la política sin necesidad de exhibirse. Este es un claro ejemplo de ello: verba volant pero la foto y la imagen es la que es. Debemos acordarnos cuando estas reuniones se producían a través de una discreta llamada de teléfono y era, efectivamente, ejecutiva, donde se sacaban cosas en claro y un protocolo de actuación. Ahora, prima la imagen y la puesta en escena que, sin duda, es increíblemente buena. Muy a la americana.

Huelga decir, para quien no lo sepa, que el Palacio de la Moncloa sito en la madrileña Avenida Puerta de Hierro le separan escasos cinco quilómetros de la Puerta del Sol, por lo que resulta del todo innecesario una puesta en escena de este tipo. Como he dicho anteriormente, parece que se trate de una visita internacional.

La utilización política de la pandemia está siendo, desgraciadamente, un arma arrojadiza entre los diferentes partidos y la ciudadanía no sabe muy bien a qué atenerse. La verdadera foto de interés de la reunión es la que se ve a Miguel Ángel Rodríguez junto con Iván Redondo, dos yonquis de la comunicación política que mecen la cuna fuera de las cámaras y que son los verdaderos responsables de la exhibición de sus mandatarios.

Por ello, la responsabilidad última es de los dirigentes que entregan por completo su suerte política a este tipo de profesionales que, sin duda, son necesarios, pero están convirtiendo la política en una constante puesta en escena, en ganar la batalla del storytelling mientras que la sociedad asiste atónita a tal espectáculo que se asemeja más a una serie política de las que están tan de moda. Trabajar con discreción es la mejor estrategia política, también la más añeja, y la que mejores resultados ha demostrado obtener.

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