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Opinion editorial

Visto para sentencia

El juicio del procés derivará en una sentencia que ya consideran histórica. Si ayuda a una solución mucho mejor

Diari de Tarragona

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Marchena y los siete miembros del Tribunal Supremo tienen la responsabilidad de una sentencia histórica. EFE

Marchena y los siete miembros del Tribunal Supremo tienen la responsabilidad de una sentencia histórica. EFE

Visto para sentencia. El primero de los juicios por hechos vinculados con el procés independentista terminó ayer en el Tribunal Supremo después de cuatro meses de interrogatorios y declaraciones de centenares de testigos. La última palabra la tuvieron los doce acusados que no quisieron renunciar a la oportunidad que les brida el procedimiento judicial, en contra del parecer de sus abogados defensores. Normalmente las defensas siempre recomiendan renunciar a esta prerrogativa que tienen los acusados porque es moneda común que los sentimientos y la pasión les pierdan. Puede que también haya pasado en el final del juicio de ayer. Las defensas han intentado situar al máximo sus argumentos en el terreno estrictamente jurídico. Y además lo han hecho de forma brillante. Por contra, los acusados apelaron ayer a su condición de «presos políticos» y reclamaron que el conflicto «vuelva al terreno de la política». Los siete magistrados que forman la Sala tienen ahora la palabra. Hay coincidencia general en considerar que pesa sobre sus espaldas la responsabilidad de una sentencia histórica. No sólo la Justicia española pondrá a prueba el sentido de la Justicia en pleno siglo XXI y en el marco de una sociedad democrática avanzada, sino también el Estado español, acostumbrado a resolver los conflictos territoriales por métodos coercitivos, ya sean militares o judiciales. Además, también hay coincidencia general en presuponer que el fallo acabará en Estrasburgo. Será un marco jurídico superior de los derechos humanos de la Unión Europea quien acabe dictando la sentencia definitiva.
Fue un error que el conflicto de Catalunya tuviera que dilucidarse en los tribunales, pero una vez sumergidos en el laberinto sólo queda desear que la Justicia no empeore todavía más el conflicto y sepa encontrar una formula jurídica que deje en bandeja el desenlace a la vía de la que no tuvo que haber salido nunca. La sentencia se espera que pueda dictarse en octubre. Desean que sea un fallo por unanimidad. 

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