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¿Y si, a pesar de todo, somos más fuertes?

Quizás tenemos una administración que no entiende de siglas y sí de aplicar la ley

Pere Lluís Huguet Tous

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Permítanme una reflexión basada en el optimismo. Sé que estamos sumidos en una grave crisis institucional, en una galopante corrupción, en una mayúscula crisis económica de la que no acabamos de salir, que no tenemos gobierno en España, y que el gobierno de la Generalitat juega con la desobediencia, en fin, un panorama poco alentador, pero, ¿y si resultase que en el fondo somos más fuertes y tenemos unas instituciones más sólidas de lo que creemos?

Hagamos un análisis de la situación, veamos como las instituciones del Estado, nacidas de la Constitución de 1978, han aguantado esta tormenta perfecta de confluencia de crisis.

Los escándalos por conductas deshonestas no los tenemos en exclusiva los españoles ni la familia real, o mejor dicho los familiares del Rey. Veamos otras monarquías parlamentarias existentes en Europa, en países de mucha más larga tradición democrática, casi ninguna de ellas ha quedado excluida de episodios de corrupción o tráfico de influencias, recordemos los diferentes escándalos de la familia real belga, sueca y no digamos la británica. Pero parece que sí tenemos la exclusiva en alguna cosa, somos el único país, aún con todos los peros que queramos ponernos, que ha sentado en el banquillo al yerno y a la hija del Rey; y una característica más: ante un tribunal ordinario y por un juez de ‘provincias’. No me imagino a la hija o al hijo, al yerno o a la nuera, de cualquier soberano europeo, sometido a un proceso ante un tribunal penal ordinario y retransmitiendo todo el acto de la vista oral por televisión, lo hemos hecho y no ha pasado nada. Quizás tengamos una justicia más independiente de lo que pensamos, quizás tengamos jueces que, a pesar de la endémica carencia de medios, siguen haciendo su trabajo persiguiendo la justicia, sea quien sea y pese a quien pese.

Esta semana, quien fue una de las personas con más poder de este país ha vuelto a la cárcel. Mario Conde cumplió una dura pena de prisión y por muy ‘poderoso’ que fuese, fue sometido a un juicio y fue condenado, pero la justicia no tuvo suficiente con ello, y después de su salida de prisión siguió observándole para recuperar el dinero que sustrajo ilegítimamente. No le han servido ingenieras financieras, ni cuentas ocultas, ni paraísos fiscales, al fin ha vuelto a caer y la justicia recuperará el dinero defraudado. Pero Mario Conde no es el único ‘poderoso’ que ha dado con sus huesos en la cárcel, tenemos una larga lista, desde los Núñez, a Javier de la Rosa, Prenafeta, Roldán, etc. Pero, ¿recuerdan al juez todopoderoso Pascual Estivill?, vocal del Consejo General del Poder Judicial, máximo órgano de gobierno de los jueces, también acabó en la cárcel junto a su abogado, socio de uno de los mejores despachos de Barcelona, y mi profesor de derecho procesal penal, Joan Pique Vidal. Pero, sigamos, recordarán a Mariano Rubio, gobernador del Banco de España y persona de gran influencia en la sociedad, pues también la justicia lo cazó y lo ingresó en prisión; y no hablemos de ministros del gobierno que también terminaron entre rejas.

Especial referencia merece el caso de Rodrigo Rato, miembro destacado del gobierno de José María Aznar, y según los economistas artífice del milagro económico de la España de finales de los 90; pues bien, en plena campaña electoral y gobernando su partido, fue detenido en directo ante las pantallas de televisión y los ojos de todos los españoles, ¿pero no decíamos que la policía la controla el gobierno y es un instrumento de éste y que la justicia está politizada? Quizás es que tenemos una policía más independiente de lo que pensamos, quizás la reestructuración de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que se hizo durante la transición se le doto de una mayor independencia precisamente para contrarrestar la situación anterior. Pero igual reflexión merece la reciente y polémica detención del alcalde del Partido Popular de Granada, en plena fase de pactos postelectorales para la formación del gobierno y en el momento más inoportuno para el PP, quizás nuestras instituciones sean más solidas y consolidadas de lo que creemos y que no entienden de calendarios sino de persecución del delito, y unos servidores públicos con verdadera vocación de servicio a la sociedad.

Pero sigamos, también esta misma semana nos enteramos que la inspección de Hacienda ha abierto un expediente sancionador y ha multado, ni más ni menos, al expresidente del gobierno José María Aznar, presidente honorario del partido que gobierna, ¿no habíamos quedado que los políticos controlan la administración? O es que quizás tenemos una administración que no entiende de siglas y sí de aplicar la ley y por lo tanto más consolidada en la búsqueda del bien común de lo que creíamos.

Al final, las instituciones funcionan, podríamos seguir analizando casos e incluso compararlos con supuestos parecidos ocurridos en otros países, sin ir más lejos Berlusconi, condenado en primer grado a 7 años de prisión por constricción a la prostitución de menores y abuso de autoridad en el Proceso Ruby, posteriormente fue absuelto por el Tribunal Supremo en una polémica sentencia que provocó la dimisión del presidente del mismo, y que fue condenado nuevamente a 4 años de prisión por fraude fiscal en el Proceso Mediaset, siendo indultado por el gobierno de esta última condena, en conclusión no ha cumplido ni un solo día de cárcel.

Estoy seguro que encontraremos también en nuestro país situaciones de impunidad e indultos extraños, me vienen a la memoria algunos, pero la norma general es que nuestras instituciones, nacidas de la Constitución de 1978, funcionan. Quizás un poco oxidadas, con necesidad de una mano de chapa y pintura, pero la estructura es sólida, por lo que debemos trabajar todos juntos para mejorarlas, para incrementar la independencia, la trasparencia, y para mejorar en la redistribución de la riqueza, hacer en definitiva una sociedad más justa. Quizás es el momento de llevarlas a ‘revisión’, tras 37 años, para que podamos seguir avanzado otros tantos.

@perehuguet

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