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Y sueltan: 'Hay que viajar!'

Nos gustaría estar atentos a asuntos como la 'cultura maker' y el learning-through-doing (aprender haciendo)
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Mientras por aquí discutimos la enésima reforma educativa en la que el tema estrella ha sido (de nuevo) la religión, y buscamos problemas donde no los había, tratando de imponer a una sociedad cuotas lingüísticas por la vía judicial, en otras latitudes están a otras cosas. A algunos padres nos gustaría que también nosotros estuviéramos a esas cosas.

Que lo de la religión estuviese superado de una vez (resuelto, acordado, todo el mundo tranquilo, y no volvamos a instrumentalizarlo más) y que nadie intentase dinamitar el éxito colectivo de la inmersión lingüística, tratando de llevarnos hacia ese modelo vasco de ‘los nuestros’ y ‘los otros’ que salió de la Transición. Ya saben: ikastolas en euskera para unos, escuelas en castellano para otros. La brecha social entre bilingües y monolingües que un grupo de padres castellanohablantes de Santa Coloma de Gramenet decidió evitar, a principios de los ochenta, pidiendo la inmersión lingüística en catalán para sus hijos.

¿A qué ‘otras cosas’ nos gustaría a algunos padres que estuviéramos? Pues no va de aprender inglés (que también), sino de estar atentos a asuntos como la ‘cultura maker’ y el learning-through-doing (aprender haciendo), que está revolucionando el conocimiento de la ciencia y de la tecnología con proyectos como Arduino o Littlebits, y que hace tiempo que ha llegado a las aulas de los EEUU y de unas cuantas sociedades avanzadas. Cuestiones como el emprendimiento y la alfabetización financiera en la escuela, o las competencias sociales. Pero no. Algunos se empeñan en hablar de esencias. Y encima sueltan aquello de «hay que viajar más». Aplíquense el cuento.

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