Opinión

Creado:

Actualizado:

Estamos perdiendo nuestra capacidad de no hacer nada. Nuestra existencia está completamente absorbida por la actividad y, por lo tanto, completamente explotada. Dado que solo percibimos la vida en términos de rendimiento, tendemos a entender la inactividad como un déficit, una negación o una mera ausencia de actividad cuando se trata, muy al contrario, de una interesante capacidad independiente. Decía Blaise Pascal que gran parte de los problemas de la humanidad vienen de no poderse quedar quieta en una habitación dejando que el tiempo fluya. Es cierto que la quietud es hoy parte de nuestra sociedad de consumo. El mercado está masificado de inciensos, velitas, clases de yoga, meditaciones de todo tipo y color. Vamos corriendo a las clases de tantra tibetano y luego salimos a toda pastilla hacia las clases de Hata Yoga. Es decir, pagamos para no hacer nada. La paradoja es de lo más excéntrica.

tracking