Hasta la década de 1910, el más grande pintor francés del siglo XVII era prácticamente desconocido. Famoso en vida, con obras coleccionadas por Luis XIII y el cardenal Richelieu, Georges de La Tour cayó en el olvido tras su muerte en 1652 a los 59 años. La sobriedad y sencillez de sus obras fueron sustituidas por el colorido estilo barroco de Rubens y Poussin. En resumen, La Tour pasó de moda. Durante este periodo de casi tres siglos, las pinturas del artista lorenés —al menos aquellas que no fueron destruidas durante la Guerra de los Treinta Años ni quemadas en el incendio que asoló su estudio en Lunéville— fueron atribuidas gradualmente a otros como Velázquez...nadie recordaba su nombre. Georges de La Tour fue redescubierto en 1915 por el historiador de arte alemán Hermann Voss. ¿Quién era Hermann Voss? En marzo de 1943, por orden de Hitler, Joseph Goebbels nombró a Voss director de las Colecciones Estatales de Arte de Dresde y director del proyectado Museo del Führer en Linz. Voss «adquirió» obras de arte en Alemania, Austria y los países ocupados por la Alemania nazi, incluyendo grandes cantidades de arte saqueado a los judíos durante el Holocausto. Si van a París tienen la mejor exposición de George de La Tour hasta enero. El nazi que lo redescubrió murió tranquilo en su casa en la década de los 60.