Excepto encontrarse con una bomba, no cabe imaginar qué más puede pasar en las vías de Tarragona a Barcelona. Pero es lo que ocurrió el viernes en París cerca de la Gare du Nord, la más transitada de Europa con 600.000 pasajeros diarios. Se paralizaron sus trenes, que enlazan con Londres y Bruselas, porque apareció una bomba de 500 kg de la Segunda Guerra Mundial.
Si pasados 70 años se encuentra una bomba no explotada, uno se imagina cómo quedarán Ucrania o Gaza, con bombas perdidas quizá intactas décadas después.
Durante años en Ivars cada día pasaba frente a mi casa un pastor con su rebaño. Tenía hasta 200 ovejas y por cierto las conocía a todas. Era manco. De pequeño, jugando en el campo, recogió del suelo una granada de la reciente Guerra Civil.