Opinión

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Mañana, con una misa y homenaje en la Catedral, terminará la presencia en Tarragona de las religiosas de la Companyia de Maria, o de l’Ensenyança. La orden, fundada en 1607, llegó a la ciudad en 1698. Han sido 327 años de referencia en la tarea educativa desde el colegio de Lestonnac del Casc Antic. Las últimas seis monjas se han hecho mayores y se trasladan a otras partes. En donde estén harán el bien como siempre han hecho. 

He conocido de cerca su labor didáctica, y no menos su actitud solidaria con personas expuestas a dormir en la calle. La hermana Josepa Sintes y sus sucesoras saben de qué hablo. 

La aventura histórica la comenzó una francesa, sobrina de Montaigne, santa Juana de Lestonnac, madre de familia numerosa, que al enviudar fundó la orden. Se extendió por todo el mundo. Tarragona despide a sus monjas dándoles las gracias y un ¡hasta siempre!

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