Las migraciones ante el futuro

Encontrar soluciones al drama y deseo de prosperar de tantos seres humanos sin desestabilizar a los sociedades desarrolladas es el gran reto del presente mirando a un corto futuro

| Actualizado a 02 diciembre 2021 11:06
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Vivimos de las secuelas de la guerra fría y continuamos preocupados por el rearme del vecino y la capacidad nuclear del adversario. Es lógico y nada es desdeñable en el ámbito de la seguridad, pero no parece que el futuro de la humanidad dependa, como ocurrió en otras ocasiones, de una guerra de grandes magnitudes como las sufridas en el siglo pasado que cambiaron la geografía política de algunos continentes. Continuará habiendo guerras por aquí y por allá, qué triste duda cabe, pero no parece que lleguen más allá de provocar vuelcos políticos o rifirrafes fronterizos globalmente intrascendentes. Nada que comprometa el futuro del mundo como ocurrió en el pasado. Echando una ojeada a lo más inquietante de lo que está sucediendo en el ámbito universal enseguida se concluye que el problema más preocupante y difícil de afrontar es el de las migraciones.

Mirando al mapa podemos observar que no se trata de casos concretos, como el del canal de la Mancha o el que nos coge más cerca a los españoles, ni de situaciones coyunturales como un conflicto o una hambruna. La conclusión que enseguida se saca es muy sencilla: hay una parte minoritaria, muy minoritaria, de la sociedad que vive bien y, como contrapartida, un sector muy mayoritario que malvive.

Puesto en cifras, son muchos los miles de millones de seres humanos que están empezando a descubrir que marchándose en busca de otros horizontes su situación desesperada puede mejorar. Y quieren empezar a mejorar ya, no esperar a que pase el tiempo y las promesas que escuchan y las esperanzas que se forjan se cumplan. La tentación de intentarlo aumenta y se va contagiando, lo mismo en África que en Asia o en Latinoamérica.

El ejemplo de los que se arriesgan con cierto éxito cunde entre los desesperados que se sienten cobardes si no lo intentan. La presión migratoria que actualmente afecta a varios países donde impera el eufemismo de la riqueza, probablemente apenas está empezando. Las medidas adoptadas para frenar las entradas de solicitantes de asilo o trabajo a duras penas lo consiguen. El flujo aumenta a diario.

No son sólo los países de la UE, y especialmente los mediterráneos, los más afectados. Lo mismo ocurre en los Estados Unidos o Canadá, sin olvidar los movimientos migratorios entre los propios países de las zonas más superpobladas y depauperadas como India o Bielorrusia. Encontrar soluciones al drama y deseo de prosperar de tantos seres humanos sin desestabilizar a los sociedades desarrolladas es el gran reto del presente mirando a un corto futuro.

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