Nunca caminarás solo

| Actualizado a 21 abril 2022 09:22
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Escribía hace unos días en este mismo espacio, a propósito del ‘apaño’ entre el jugador del Barça Gerard Piqué y el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, para llevar la Supercopa a Arabia Saudí a cambio de suculentas comisiones, que el fútbol profesional es, ante todo, un negocio.

Y, sí, lo es, aunque a veces surgen iniciativas que recuerdan algunos de los valores que hacen tan grande este espectáculo. En este sentido, me ha conmovido lo que sucedió el martes en el mítico estadio de Anfield.

Allí, las archirrivales aficiones del Liverpool y del Manchester United se unieron para apoyar a Cristiano Ronaldo, jugador del Manchester, que el lunes anunció la muerte de uno de los bebés gemelos que ha tenido con su pareja, Georgina Rodríguez.

Los aficionados de ambos equipos, en una decisión impulsada por la hinchada del Liverpool –lo que aún da más valor al acto–, se fundieron en un minuto de aplausos dedicados al futbolista portugués cuando corría el minuto 7 de partido, coincidiendo con el dorsal que lleva el luso.

La gente se levantó de sus asientos y comenzó a aplaudir a Cristiano, ausente en el campo para estar con su familia en un momento tan duro.

No es Cristiano un santo de mi devoción, pero me resultó imposible evitar que se me erizara la piel al ver a buena parte de Anfield coreándole el You’ll Never Walk Alone (nunca caminarás solo). Sí, el fútbol, por mucho que algunos se empeñen en desprestigiarlo, también tiene sus momentos de grandeza.

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