Pruebas de amor

| Actualizado a 02 diciembre 2021 11:12
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Nada como el amor para realizar grandes obras. Prueba de ello es el Taj Mahal, uno de los edificios más simbólicos y bonitos del mundo, construido en el siglo XVII por el emperador musulmán Shah Jahan en India en recuerdo de su esposa fallecida. El mausoleo es tan espectacular que, cuatro siglos después, sigue siendo fuente de inspiración para los enamorados del mundo. Así lo confirma un hombre llamado Anand Prakash Chouksey, que ha construido una réplica del templo, también como homenaje a su esposa, aunque, a diferencia de la de Jahan, ella sí que está viva. Pensaba en estas obras faraónicas levantadas en homenaje al amor cuando vi, de camino a casa, por la noche, una escena que me conmovió, por el cariño que desprendía dentro de un contexto de enorme tristeza. La protagonizaba una pareja en el interior de un cajero automático, donde seguramente había entrado para resguardarse del frío y la humedad de la noche. Se aprestaban a tratar de dormir sobre los cartones en los que estaban tumbados. No se veían mal vestidos, por lo que intuí que eran nuevas víctimas de la crisis. Cada uno se tapaba con una pequeña manta, pero parecía evidente que no era suficiente para entrar en calor. En un momento el hombre se incorporó y renunció a su manta para tapar con ella a su compañera, al tiempo que la frotaba con cariño para darle calor. Luego se sentó, acurrucado, en un rincón del cajero para velar su sueño. La imagen desprendía una enorme ternura. Y me alejé con la certeza de que había mucho más amor en aquel gesto que en todos los ‘taj mahales’ que cualquier millonario puede mandar construir.

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